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lunes, 14 de enero de 2013

ALFREDO LA PUERTA DE OJEDA

Alfredo nació en 1913 en Lérida; era hijo de Valentín Lapuerta Osín y Agustina de Ojea Pomares. Se educó en Borja (Zaragoza). Posteriormente se trasladó a Madrid para estudiar en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Era caritativo, de carácter alegre, de Eucaristía y Comunión diaria. Actuó en la defensa de los religiosos durante la quema de conventos. Fue miembro del Centro de Acción Católica Mariano Alfonsiano.

En Madrid vivía en casa de unos familiares. Cuando comenzó la guerra civil se ausentó de su domicilio para no comprometer a sus familiares que le habían acogido, y permaneciendo escondido en una pensión de Madrid situada en la calle Sorni nº 15, 3º y 4º piso.

Con el nombre figurado de Alfredo Lama  Ortiz se sacó un carnet de la CNT y de la FUE y se instaló en una pensión de la calle Larra nº 15, 3º izq; el día 9 de octubre de 1937 se integró en la Brigada 44 del Batallón 173 del sector de las Rozas con el cargo de miliciano de cultura del Batallón 173, Brigada 44.
En ese batallón se encontró con el Capitán Ramón Cebrián García, quien le conoció por haber hecho ambos el servicio militar en la Escuela Central de tiro de Infantería. Este le puso a un miliciano armado para vigilarle. El día 11 fueron llevados él y un compañero a la Casa de las Trofas en el Pardo, que era el puesto del Mando de la Brigada. Allí fueron interrogados ambos, y mediado el interrogatorio se pidió al compañero que saliera. El chófer le contó al día siguiente cuando le trasladaba a Madrid, que su compañero Alfredo fue asesinado la noche anterior.

Su cadáver fue enterrado en el cementerio de El Pardo, donde reposa hasta la actualidad. Aunque no fue identificado, parece que coincidía con un miliciano enterrado el día 12 de octubre de 1937.

DOCUMENTOS

- Alfredo Lapuerta Ojeda. Ficha necrológica de Acción Católica
- Denuncia sobre Alfredo Lapuerta ante la Causa General: AHN. CAUSA_GENERAL, Leg.1503,EXP.3, pp. 107 y 108
- 2ª Denuncia sobre Alfredo Lapuerta ante la Causa General: AHN. CAUSA_GENERAL,1503,EXP.2, p. 223

lunes, 31 de diciembre de 2012

TOMÁS DE LA CERDA Y DE LAS BÁRCENAS

Tomás nació el 31 de mayo de 1908 en Madrid; era hijo de Rafael de la Cerda López de Mollinedo, director de la Junta de Obras del Puerto de Cartagena, y Tomasa de las Bárcena López de Mollinedo, hermana del que fue embajador de España en Londres, Domingo de las Bárcenas. Tomás fue bautizado en la Iglesia de San Miguel de Madrid el 2 de junio de 1908; Confirmado en Madrid, recibió la 1ª Comunión el 28 de mayo de 1915. En Madrid, vivó algún tiempo , en el nº 19, 4º de la calle de Sagasta. Después toda la familia se trasladó a vivir a la calle General castaño nº 9, 2º derecha.
Empezó sus estudios en el Colegio jesuita de Madrid de La Inmaculada y San Pedro Claver, hasta aprobar el primer año del Bachillerato en 1918. Siguió en Cartagena en la enseñanza privada, obteniendo el grado de Bachiller en Septiembre de 1923. Continuó sus estudios  en Madrid como alumno oficial de la Facultad de Filosofía y Letras, licenciándose de Ciencias Históricas el año 1928; dos años después obtuvo la licenciatura en Derecho. En marzo de 1936 aprobó las oposiciones de Agregados Comerciales en el Ministerio de Industria (Cf. ABC, 29 de marzo de 1936, p. 39).

Tomás tuvo  otros 3 hermanos; Manuel (1900), que era sacerdote jesuita; Juan (1902), que fue militar y murió también en la guerra civil; y Rafael (1904), que fue el  único que sobrevivió al resto de hermanos y que fue ingeniero de Caminos en Madrid, director de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla desde 1939 a 1964 y murió en 1983.
Humanamente era una persona cuidada y cumplidora de su deber. De carácter afable, alegre y decidido; habitualmente practicaba los deportes de montaña en la Sierra madrileña. Religiosamente, fue de la Congregación de la Inmaculada y de San Luis Gonzaga de los Jesuitas de Madrid. También trabajó en la Conferencia de San Vicente de la Congregación. Comulgaba todos los días y hacía la Visita diaria al Santísimo Sacramento. Se inscribió en el Centro Mariano Alfonsiano hacia el año 1933, cuando este se creó.

Hombre preocupado por el devenir social, publicó un libro llamado Trabajo y capital, donde comentaba las Encíclicas Sociales del Papa. Publicó otro titulado La negación de España, donde defendía sus ideas católicas y patriótico-españolistas. Al iniciarse la IIª República, se inició en política afiliándose en el partido católico de Acción Popular, en la JEP., de cuya Junta Directiva formó parte así como de su sección de Publicaciones en la Revista Estudios históricos.
En 1932 tomó parte en la “sanjurjada” o levantamiento frustrado del 10 de agosto de 1932, ayudando a introducir armas en Madrid. También parece que junto con sus 2 hermanos seglares estaba comprometido con el levantamiento desde la muerte del líder Calvo Sotelo.
Fue detenido por la policía el 5 de agosto de 1936, y llevado a la Dirección General de seguridad, desde donde,  por sus actividades como católico y derechista, pasó como detenido gubernativo a la Cárcel de San Antón el día 6. Su padre y hermano Manuel fueron detenidos en su domicilio el día 10 de septiembre de 1936; el padre fue puesto en libertad y el P. Manuel ingresó en la prisión, desde donde fue trasladado a la Cárcel de Porlier; su madre fue detenida por agentes de la Dirección General de Seguridad el día 30 de septiembre, apareciendo asesinada el día siguiente en la carretera de Andalucía.
Tomás coincidió en la Cárcel de San Antón con el consiliario del Centro Mariano Allfonsiano, P. José Mª Ibarrola, trasladado desde la Modelo en torno al 10 de noviembre. Según sus compañeros de prisión, al ser juzgado,  dijo que no le podían acusar más que de ser católico, que lo era y que moriría gritando ¡Viva Cristo Rey! El día antes de morir había confesado y comulgado en la cárcel, diciendo creía serían los últimos de su vida.
El día 26 de noviembre de 1936 Serrano Poncela firma la orden de libertad, por la que fue sacado de la cárcel en la extracción de presos del día 27 de noviembre con otros muchos más y fue asesinado en Paracuellos del Jarama aquella noche. Su cadáver fue sepultado en las fosas del Cementerio de los mártires de Paracuellos, donde continúa en la actualidad, junto con el cadáver de su hermano Manuel SJ, sacado de la Cárcel de Porlier el 5 de diciembre de 1936.

DOCULENTOS
- Ficha necrológica de la Acción Católica de tomás de la Cerda de las Bárcenas
- Denuncia ante la Causa General de D. Andrés de la Cerda sobre la muerte de su esposa e hijos.
- Ficha de la Hermandad de Ntra. Sra. de los Mártires de Paracuellos de Tomás de la Cerda.
- Ficha de la Hermandad de Ntra. sra. de los Mártires de Paracuellos del P. Manuel de la Cerda
- Registro de ingreso en la Cácel de San Antón de Tomás de la Cerda (AHN. Causa General, Leg. 1528, Exp. 2, p. 93) 
- Noticia de la Dentención de su padre y hermano: ABC 12-9-1936, p. 12

domingo, 30 de diciembre de 2012

ANTONIO FONTÁN PALACIOS

Antonio nació el 6 de marzo de 1917 en Madrid; sus padres fueron Rafael Fontán Amat y Florencia Palacios Esteban. Fue bautizado en la Iglesia de San Lorenzo de Madrid el día 21 de marzo de 1917 y confirmado en Mora de Toledo en noviembre de 1917. Recibió la Primera Comunión el 26 de abril de 1927. Toda su vida se desarrolló en la capital, teniendo su domicilio en la calle Cardenal Cisneros nº 56, 1º Iz.
Antonio fue educado en ambiente religioso; creció como un niño dócil y respetuoso con sus padres. Recibió una muy buena formación tanto cristiana como académica en el Colegio de los Escolapios de San Fernando de Madrid, donde terminó el Bachillerato. Continuó sus estudios en la Universidad Central de Madrid, cursando la Carrera de Derecho; en el momento de su muerte tenía terminado el 2º curso.
 
Fue miembro de la Acción Católica del Centro Mariano Alfonsiano del santuario del Perpetuo Socorro, donde siempre fue un asiduo asistente a todos los actos del centro y colaborando en el periódico de la Asociación. En la Universidad se movió siendo uno de los destacados en contra de la FUE, para lo cual se afilió a Falange Española.
 
En el mes de febrero de 1936, después de los funerales por unos falangistas asesinados tras la celebración de las elecciones y la violencia subsiguiente, Antonio participó en una manifestación que fue disuelta por los guardias de asalto en la calle de Alcalá. Fue detenido por las fuerzas del orden público y hubo de pagar una multa de 500 pesetas para poder salir en libertad. También en la universidad tuvo un encontronazo con uno de los bedeles, pertenecientes al FUE.
Iniciada la guerra civil, y la represión en la retaguardia republicana, Antonio fue detenido el 31 de agosto en su propio domicilio y conducido a la checa de Fomento; de allí fue trasladado a la Cárcel Modelo. Cerrada esta por la proximidad del frente de la Casa de Campo, fue  trasladado de la misma a San Antón; se encontrará aquí con el Consiliario del Centro Mariano Alfonsiano, el P. José Mª Ibarrola. De esta cárcel va a ser sacado en la conducción de presos del 30 de noviembre y asesinado en Paracuellos de Jarama. Ignoradas las circunstancias de tal saque, se sabe por las fichas recogidas en la Cárcel de San Antón la fecha de su traslado al sitio citado.

DOCUMENTOS

- Ficha necrológica de la Acción Católica
Denuncia de su padre ante la Causa General. 28.4.1939: CAUSA_GENERAL, Leg 1511,Exp.1, F. 75
- Denuncia de su padre ante la Causa General. 7.3.1940: CAUSA_GENERAL,Leg 1506,Exp.1, F. 233
- Orden de puesta en libertad (sacado-asesinado) de Antonio Fontán (p. 294, nº 22): CAUSA_GENERAL, leg.1526,  EXP.3, pp. 291-299

jueves, 27 de diciembre de 2012

FÉLIX BERCERUELO MARTÍN

 Félix nació en Madrid el 13 de febrero de 1919 en Madrid; era hijo de hijo de Félix natural de Torrecilla (Valladolid) y de profesión portero  y de Leoncia de Pascualpardo (Avila). Fue Bautizado en La Concepción de Madrid el día 2 de marzo de 1919 y Confirmado en la Iglesia de San Luís de los Franceses. Recibió la Primera Comunión en la Iglesia de San Antón el 15 de mayo de 1928. Vivía la familia en la portería del número 2 de la calle Almagro. Félix era el mayor; tenía un hermano más pequeño, Gabriel, que era seminarista en el Seminario de Madrid.
Félix se educó hasta la edad de 8 o 9 años en el Colegio de las Escuelas Pías de San Antón, en la vecina calle de Hortaleza;  posteriormente hasta los 15 años en los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
 
Recibió una esmerada educación religiosa, perteneció desde muy pequeño a la Juventud de la Medalla Milagrosa y a las Compañías del Pilar y San José del Cerro de los Ángeles. Todos los viernes iba al Cerro de los Ángeles a pedir por la paz de España.

Cuando se inició la guerra civil, y la represión en la retaguardia, se vio obligado a esconderse en casa de unos amigos; allí estuvo hasta últimos de octubre que volvió a casa, porque les dijeron que iban a hacer un registro en la citada casa. Estaba ilusionado con que acabase la guerra para ir andando al Pilar de Zaragoza para dar gracias a la Virgen.
Estuvo en casa con sus padres hasta el 3 del 11 de 1936 en que fue detenido, ingresando en la Dirección General de Seguridad hasta el día 5 en que ingresó en la Cárcel Modelo. Estuvo preso hasta el día 8 de noviembre, en que fue extraído en una “saca de presos”. Como aún estaban insepultos los cadáveres de la tarde anterior, los autobuses que los transportaban fueron desviados hasta el Castillo de Aldovea, en Torrejón de Ardoz, donde fue fusilado junto a otros 440 compañeros de cárcel al grito de ¡Viva Cristo Rey! Un testigo nos ofrece la descripción del momento:
“Preguntado declara que un domingo del mes de noviembre fue al Castillo de Aldovea con objeto de atender las mulas que allí había, como era su obligación. Cuando llevaba más de dos horas entregado a ello, entre diez y once de la mañana, oyó muchos tiros en el Soto, lo que le impulsó a salir al exterior para ver qué era aquello, y presenció lo siguiente: cinco autobuses de dos pisos parados en la carretera que va al Castillo y una fila de unas veinte o veinticinco personas en la misma línea que el caz, a unos diez metros de él y dándole la espalda, enfrente de la cual había otra de milicianos que disparaban sobre ellos. Vio también un grupo de unas cien personas, probablemente de los pueblos limítrofes, que presenciaban la escena y entre todos a Vicente Nuño Fondevilla y Bonifacio Moreno montados en unos caballos. El primero era el guarda de la finca y el segundo el encargado del Castillo. Era antiguo izquierdista y en la actualidad se encuentra detenido, si bien el declarante no sabe dónde. Igualmente recuerda haber visto allí a un tal Montegrifo, que fue presidente del comité de Torrejón. Inmediatamente de ver esto se volvió a meter en el Castillo.En una conversación que sostuvo posteriormente con el Vicente Nuño este le dijo que uno de los prisioneros se había escapado cuando le iban a fusilar y que gracias a la circunstancia de haber tenido él un caballo pudo ser alcanzado y muerto. Le dijo igualmente que los fusilados fueron ejecutados con las manos atadas a la espalda”.
(Hermenegildo Casas, Declaración; Madrid 20-10-1939: AHN. Causa General, Leg. 1526, Exp. 5, p. 4)
Su cuerpo pudo ser identificado por medio de un recibo que llevaba en el bolso del pantalón, saliendo el cuerpo completamente entero, pues solamente pudieron ser identificados 80. En la misma saca murieron Mariano Arrizabalaga, un seminarista de Comillas con su hermano Rafael, también de la Acción católica del Centro del Corazón de María;  Fray Florencio Pérez de Nanclares, OFM,  el sacerdote de Jaén Fernando Maya León y el benedictino P. Antolín de Pablos. Todo esto nos hace sospechar que Mariano asumió su muerte desde la fe y se unió a la exclamación martirial.
Sus restos se exhumaron el 25 de enero de 1940 y se trasladaron al ampo de los Mártires de Paracuellos de Jarama, donde reposan en la actualidad.
 
Doocumentos sobre Félix Berceruelo
 

lunes, 17 de diciembre de 2012

FRANCISCO JAVIER CAMACHO GIMÉNEZ

Francisco Javier nació en día 16 de diciembre de 1909 en Madrid, hijo de Francisco y Aurora. Fue bautizado en la Parroquia de San Justo y Pastor de Madrid el 4 de febrero de 1910 y confirmado el año 1913; recibió la 1ª Comunión el 22 de mayo de 1919. Vivía con sus padres en la calle Malasaña, nº 34, 1º derecha. Fue un hijo ejemplar. Estudió Derecho a la vez que ayudaba en los negocios familiares.

 Hombre alegre y a la vez piadoso; muy devoto de María, siempre llevaba consigo y tenía en su mesa de trabajo una estampa de la Inmaculada venerada en la iglesia de los jesuitas de la calle Flor. A la vez, hombre de acción; fue uno de los primeros socios del Centro de la Acción católica Mariano Alfonsiano, del que fue elegido presidente, cargo que tenía en el momento de su muerte. Muy preocupado por la atención de los pobres, con los que tuvo una especial misericordia, procuró llevar al resto de miembros del centro a las Conferencias de San Vicente de Paul. Con los obreros fue sumamente comprensivo y asequible, lo cual le valió ganarse el corazón de todos y llevarles a la senda que él quería que fue la de Dios.
A parte de sus firmes convicciones religiosas y de su militancia en la Acción Católica, donde fue un miembro destacado, no tuvo vinculación política especial.  Al iniciarse la persecución religiosa fue detenido por primera vez el día 6 de septiembre de 1936, dejándole libre a los pocos días.  El día 10 de octubre fueron a su domicilio policías de la comisaría del distrito “Universidad”, llevándoselo consigo. De la Comisaría fue llevado a la Dirección General de Seguridad, quienes le llevaron preso a la Cárcel Modelo, donde ingresó el día 11 de octubre a disposición de dicho órgano político.

En la Cárcel Modelo va a coincidir con otros compañeros del Centro de Acción Católica Mariano Alfonsiano, y con su consiliario, el P. José Mª Ibarrola. Coincidió también con el Superior del Santuario del Perpetuo Socorro, donde se ubicaba el Centro Juvenil del que era presidente, y el responsable del culto del Santuario, el P. Vicente Renuncio. Coincidió con otros militantes católicos, como fue Rafael Arrizabalaga, y su hermano seminarista, Mariano Arrizabalaga. Se convirtió aquella cárcel, en una prolongación de la acción católica madrileña, donde se preparó para su muerte.
El día 7 de noviembre su nombre figuraba en una lista para hacer un traslado de presos. Subieron a unos autobuses urbanos que los iba a trasladar a otra cárcel. Cruzaron Madrid, el autobús se desvió hacia Paracuellos de Jarama, donde fueron fue fusilado junto a otros 300 presos, y sus cuerpos fueron inhumados en una fosa común. Entre los que compartieron la muerte estaba el Redentorista Vicente Renuncio Toribio, que fue martirizado en esa primera saca. Un testigo nos ofrece una fotografía de los hechos:
“7 de noviembre de 1936… Llegó alrededor de las 9 de la mañana al arroyo San José, y vio que contra la ladera del cerro, o sea, junto a la zanja número 1 del plano, había aproximadamente 200 cadáveres que presentaban señales de fusilamiento. Oyó decir allí que las víctimas procedían de la cárcel Modelo y habían llegado a las ocho de la mañana de aquel día en autobuses de dos pisos de los del servicio público en Madrid y fusilados inmediatamente. Cuando llegó el declarante ya no estaban allí los autobuses.” (Gregorio Muñoz Juan, Declaración; Madrid 4-9-1939: AHN. Causa General, Leg. 1526, Exp. 5, pp. 1-2)
Su cadáver sigue sepultado en la fosa nº 1 del Cementerio de los Mártires de Paracuellos de Jarama.

DOCUMENTOS
 
- Ficha necrológica de la Acción Católica
- Ficha de ingreso en la Cárcel Modelo
- Denuncia de su hermana ante la Causa General

miércoles, 12 de diciembre de 2012

JOAQUÍN ANTONIO FÁBREGAT ALMOGUERA

Joaquín nació un día 2 de marzo de 1915, en Leganés (Madrid); era hijo de Antonio Fábregat y de Luisa Almonega Montes. Recibió el Bautismo en la Parroquia del Salvador  de Leganés, el día 5 de abril de 1915; Confirmado en Getafe por el Dr. Melo, recibió la 1ª Comunión el 18 de mayo de 1922.  Muerto el padre, la familia se traslada a Madrid, estableciendo su residencia en la calle Cardenal Cisneros, nº 11, 2º derecha, donde vivían la madre, los hermanos y la abuela.
Se educó en el colegio de los PP. Agustinos de la madrileña calle de Valverde, donde fue congregante de Ntra. Sra. de la Consolación. Desde adolescente perteneció a la Adoración Nocturna, en la sección de Patricios. En los primeros meses de constituirse el Centro Mariano Alfonsiano, ingresó ahí en la Acción Católica; desempeñó el cargo de Vocal de piedad en 1933.
 
Siempre se caracterizó por ser un católico militante. Comenzó a cursar sus estudios a la Universidad central de Madrid hasta licenciarse en Derecho. Durante su estancia en la Universidad sostuvo varias reyertas, como estudiante católico, con los de la FUE. Fue Vocal de la asociación de Estudiantes Católicos de Derecho. En una ocasión se enfrentó con el Catedrático Jiménez de Asúa y le dijo respecto a una definición del alma “Es que yo pienso en católico”. Se afilió al partido tradicionalista.

El día 19 de julio, al iniciarse la guerra, salió de casa para ir al Cuartel de la Montaña, pero no llegó a entrar por esperar al Capitán Sacristán, con el que debía entrar. El día 21 de Julio fue detenido por primera vez y puesto en libertad por conocer a un compañero de colegio; volvieron a detenerle el día 25 y sin saber por qué le pusieron en libertad también. Viendo el peligro que corría, estuvo escondido en Chamartín de la Rosa desde ese día hasta el 24 de octubre que volvió al domicilio familiar.

El 29 de octubre fue detenido de nuevo por tres chcicos y una chica; le llevaron en el coche de un vecino a una checa de la calle Espronceda, y de ahí a la calle de Zurbano nº 68 y de allí a la checa de Fomento donde estuvo el primero de noviembre, habiendo desaparecido de allí la noche misma del uno al dos sin que se haya podido averiguar nada más, ni el lugar donde le enterraron ni circunstancias de su muerte.

Documentos:

- Ficha necrológica de la Acción Católica
- Denuncia de su Madre a la Causa General (3 de julio de 1939)
- Denuncia de su madre a la Causa General (29 de octubre de 1941)

martes, 27 de noviembre de 2012

LUIS SÁNCHEZ GARCÍA

Luis nació el 19 de agosto de 1918 en Madrid; fueron sus padres Luis Sánchez y María García. Fue bautizado en la Iglesia de Ntra. Sra. de las Maravillas de Madrid el 27 de agosto de 1918; Confirmado en el Ferrol (Coruña) el año 1822, recibió la 1ª Comunión en Reinosa (Cantabria) el 21 de junio de 1927.

Recibió su primera educación religiosa en el Colegio del Sagrado Corazón de Reinosa, donde estudió hasta su preparación para el Bachiller. Trasladado con su familia a Madrid en 1929, estudió los primeros años del bachillerato en el Colegio de los PP. Maristas del Paseo del Cisne hasta 1933 y lo terminó en el Instituto de Lope de Vega. Cursó sus estudios con gran aplicación y aprovechamiento como lo muestra su ingreso en la Facultad de Derecho a los 16 años, teniendo aprobados los cursos antes de tener cumplidos los 18.

De carácter alegre y decidido, destacó siempre por la vivencia profunda de sus prácticas de piedad y su valentía en la manifestación de sus sentimientos de fe y valores religiosos; ingresó en el Grupo Juvenil de AC en el año 1934. Simultaneó sus estudios y su vida de fe con su compromiso político, a de su pertenecía a Falange desde 1934. Su compromiso y su valentía le provocaron un incidente que tuvo lugar durante el tristemente entierro del suboficial de la Guardia Civil antes de la Guerra: que resultó herido en la refriega.
Siendo tan notorias, destacadas y conocidas sus creencias religiosas y sus ideas políticas, se dio la circunstancia de figurar entre su vecindad uno de los que dieron muerte antes de la cruzada al estudiante Matías Montero y que vigilaba su actuación. Éste chico fue el mismo día 19 de julio de 1936 a detenerlo en su domicilio y bajo su propia vigilancia; pero el 13 de agosto, con su denuncia, fue sacado por un pelotón de milicianos para ser fusilado en la madrugada del 18 de agosto de 1936. Antes de salir de su casa se despidió con gran serenidad de su familia.

Fue identificado mediante una fotografía que exhibieron en la Dirección de Seguridad y que sirvió para su identificación, notándose en el cadáver los tiros en la frente. A pesar de las múltiples gestiones efectuadas, no pudieron obtenerse detalles concretos sobre las circunstancias en que tuvo lugar su ejecución, pero es indudable, dada la serenidad con que hubo de conducirse durante su detención, que no desfallecería un solo instante  y moriría proclamando que lo hacía “por Dios y por sus padres” que era la frase que empleaba siempre para justificar sus actos en la lucha en la que venía exponiendo su vida.
Siempre se ha recordado con la natural emoción que no abandonó su  rosario ni sus medallas al vestirse para ser conducido, a pesar de conocer las vejaciones a que se exponía si era registrado por todas partes.
Conocido su enterramiento por la identificación, fue trasladado después de la guerra dentro del mismo campo santo de Ntra. Sra. de la Almudena.

DOCUMENTOS

- ABC 17 de abril 1936. ´Luis Sánchez es herido en una manifestación.-
- Ficha necrológica de Acción Católica

 

domingo, 25 de noviembre de 2012

JOSÉ SÁNCHEZ GALLEGO

José nació el 6 de junio de 1918 en Arcos de la Frontera (Cádiz), hijo de Mariano Sánnchez y Dolores Gallego; fue bautizado en la Iglesia de Santa María el día 6 de septiembre de 1918.

 Siendo aún niño su familia se trasladó a Madrid. Desde su infancia se distinguió por su sentido religioso y piedad. Ingresó a los 8 años en el Colegio de los PP. Escolapios de San Antón. Allí recibió el sacramento de la Confirmación en Madrid y la 1ª Comunión el día 15 de mayo de 1927.
Por un cambio de domicilio familiar, se trasladó al Colegio de San José de los Hermanos Maristas de la calle de Fuencarral nº 132, de Madrid, donde estudiará también el Bachiller. En este colegio pertenecerá a las juntas directivas de las asociaciones piadosas de “Amigos de Jesús” y “Pajes de Cristo”.

Vivía con su madre, Dª Dolores Gallego Ramos, en Madrid, en la calle de Luchana, nº 29, ático derecha. Por su vecindad, en 1933 va a ser uno de los jóvenes que funden en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid el Centro Juvenil de Acción Católica Mariano Alfonsiano. Va a ser un joven que compagine su fe y sus virtudes con un compromiso político con el que construir la sociedad; esto motivará en él el compaginar su actividad de católico-militante con la actividad política afiliándose a Falange en la que fue Jefe de Centuria del Distrito de Chamberí. También destaca en él su cariño a los animales, en especial a los perros.
Se fue despertando en él una sensibilidad especial de protección a los sacerdotes y profesores de su colegio ante las persecuciones y sufrimientos que sufrieron con motivo de los incendios de iglesias, conventos, colegios, durante los años 1931 y 1934. Él mismo sufrió mofas a causa de sus ideales católicos. Todo ello despertó en su carácter, en una sociedad de ideales enfrentados, cierta animadversión a los enemigos de la fe.
Con las elecciones de febrero de 1936 se fue incrementando la tensión social en Madrid. El día 30 de junio de 1936, después de ir al cine, se despidió de unos amigos a las 21,15 hs. en la Glorieta de Bilbao y se encaminó a su casa. En ese trayecto que media entre la Glorieta de Bilbao y la calle de Luchana fue secuestrado, y  durante cuatro días no tuvieron noticia alguna de él. Parece ser que algunos chicos llevaban varios días amenazándoles.
Durante cuatro días que sus verdugos le tuvieran recluido en sitio desconocido, en una de las checas clandestinas que por entonces ya existían en la capital, donde le hicieron objeto de los más duros martirios, según se comprobó después y más tarde se jactó en decir uno de sus torturadores, a causa todo del odio a la fe profunda que como joven de Acción Católica profesaba.
El día 4 de julio de 1936 unos vecinos de Pozuelo de Alarcón oyeron disparos en dirección de la carretera a Húmera, hacia donde acudieron encontrándose a José atado a un árbol y muerto, víctima de los disparos. En el reconocimiento hecho por los médicos que practicaron la autopsia, su cuerpo apareció materialmente acribillado a pinchazos y con señales de haber sido brutalmente golpeado. Sobre su muerte encontramos informaciones en los periódicos de esos días:
- ABC Madrid día 9.7.1936 [pinchar para ver el artículo]
- ABC Madrid día 11-7-1936 [pinchar para ver el artículo]
Enterrado entonces en el Cementerio de Pozuelo con ánimo de el traslado de su cuerpo a Madrid y no pudiéndose hacer esto hasta terminada la guerra, en que fue trasladado al Cementerio de Ntra. Sra. de la Almudena.  

DOCUMENTOS

- Ficha necrológica de la Acción Católica
- Partida de defunción de José Luis Sánchez Gallego

viernes, 23 de noviembre de 2012

LUIS LÓPEZ ORTEGO

Luis López Ortego, nació el 20 de noviembre de 1919 en Cogolludo (Guadalajara); hijo de Ángel y Amparo. Fue bautizado en la Iglesia parroquial de Santa María de Cogolludo el día 29 de noviembre de 1919, y confirmado en su pueblo. Recibió la 1ª Comunión el día 25 de mayo de 1930.

Los primeros años de su vida los pasó con sus padres y abuelos en su pueblo natal, en el que recibió la educación primaria y la formación religiosa. A los trece años  va a Madrid con sus padres y comenzó a trabajar como botones en el hotel Príncipe de Asturias, y después en los laboratorios “Solis”.
Ya desde niño se vio en él una profunda fe y una ejemplar conducta conforme a esa fe, rara en su corta edad y en el medio ambiente en que vivía. Todas las noches empleaba tiempo para la oración. Confesaba con mucha frecuencia y celebraba la Eucaristía a diario, en la que ayudaba como acólito.

Muerto su padre, comenzó a vivir con madre, hermanos y su tía en la calle de Churruca nº 14-16, de Madrid. Afiliado al centro Juvenil de A.C. del Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid “Mariano Alfonsiano”, que estaba muy cerca de su domicilio, ingresó en él en 1933, cuando este fue fundado.

Su fe le llevó a ser en su trabajo diario de tal manera que sus jefes y amigos quedaban admirados por su comportamiento activo y cumplidor, que incluso llegó a odiar la lectura de novelas en las que generalmente se entretenían sus compañeros de oficio.
Con el ambiente enrarecido por las elecciones de febrero de 1936, comenzó a tener problemas a causa de su fe, por lo que se involucró en opciones políticas de Falange, llegando a ser de la guardia personal de José Antonio.
El viernes 5 de junio de 1936, había terminó su devoción de los primeros viernes de mes, que había venido haciendo con gran recogimiento. Por la tarde, después de salir del trabajo, paseaba con su novia por la calle Tutor. Se cruzó con un joven que le disparó con la pistola tres tiros, que le hirieron en la médula espinal. Atendido por el personal sanitario del Hospital Buen Suceso, situado en la misma calle Tutor. Estuvo durante 5 días luchando contra la muerte.
 
Lo primero que dijo a su madre fue “no le hagáis nada”, perdonando al chico que apretó el gatillo. El día 10 de junio dijo a su tía le dijo: “tía, me muero, pero me muero bien; dime más cosas de Dios”. Recibió los sacramentos y a las 13,00 entregaba su vida en manos de Dios, quien había su mayor pasión. Era enterrado la tarde del día 11, festividad de Corpus Christi.

DOCUMENTOS

- Ficha necrológica de la Acción Católica
- Partida de defunción de Luis López Ortego

jueves, 22 de noviembre de 2012

Frutos del Perpetuo Socorro (Laicos que sufrieron muerte violenta)

Los Redentoristas no murieron como islas; queremos destacar junto a ellos a varias personas que murieron por su fe y por la caridad que les llevó a refugiar en sus hogares a los hijos de San Alfonso cuando comenzaron a perseguirles en Madrid en el contexto de la gruerra fratricida. Hombres y mujeres de fe recia, que la alimentaron de la espiritualidad ofrecida por los Misioneros Redentoristas y por la comunión frecuente; ellos que se sintieron socorridos por la Madre del Redentor venerada en el Icono del Perpetuo Socorro, no dudaros en abrir sus casas a los que les habían ayudado a hacer crecer su fe, sabiendo incluso que se complicaban la vida. Pero la fe lleva a la caridad; y la caridad se hace veraz afrontando las dificultades.
 
Fueron numerosos los seglares que abrieron sus casas; muchos de ellos fueron testigos del testimonio martirial de los religiosos, como fue el caso de Emilia Alcázar (Vda. de Hortelano), madre del Redentorista P. Antonio Hortelano; su casa fue refugio de varios redentoristas y una especie de despacho parroquial desde donde los redentoristas refugiados en Madrid realizaban su apostolado clandestino. Mujeres que con corazón generoso acogieron y atendieron hospitalariamente a varios de los mártires; entre sus nombres nos encontramos algunos como María Ruiz, María y Arsenia Membiela, la familia Huidobro, Carmen CatalánMaría Luisa Galván, Pepita Moreno y Dolores Rosado; también hay que añadir a aquellos que acogieron a los redentoristas de San Miguel, Lola Moreno, la familia de D. Jerónimo Fernández Puertas y la familia Cabot Bestard.
 
Es de justicia recordar aquí a dos personas que fueron martirizados por acoger y esconder a redentoristas:
 
- ROBERTO GONZÁLEZ NANDÍN Y SOBRINO
Roberto González Nandín y sobrino, nació el 5 de Marzo de 1887 en Cádiz, en la calle Baluarte nº 8; hijo de Roberto González Nandín Fernández y Francisca Sobrino Tourné. Casado con Dª Concepción Fernández de la Puente Gómez. Estudió en el Instituto Columela de Cádiz, se graduó en Estudios Mercantiles; aprueba las oposiciones de Profesor Mercantil en 1914. Trabajará en varios lugares impartiendo la asignatura de Administración Económica y Contabilidad pública, entre ellos en la Escuela Profesional de Comercio de Cádiz, donde está hasta 1935. Según el Pdrón de Madrid a fecha de diciembre de 1935, se traslada al Piso 2º del número 3 de la calle Manuel Silvela en enero de 1936 junto a su madre, ya viuda. Era un hombre de profundas creencias religiosas, y cuando la comunidad de redentoristas se dispersa, él acoge en su casa al P. José Mª Urruchi y H. Máximo Perea; este último se intercabió con el H. Pascual Erviti, y allí se sintieron estos misioneros como en su propia casa. Todos los días pudieron celebrar la Eucaristía, rezar, y animarse unos a otros. Pero el 21 de agosto de 1936, a las 10 de la mañana, se presentaron unos milicianos para un registro. D. Roberto estaba trabajando en su despacho; pero descubrieron a los dos religiosos; inmediatamente mandaron llamar al cabeza de familia. Los tres fueron subidos al coche y trasladados a la cheka del Palacio de Rodas. Su cadáver fue identificado por un vecino en el depósito de cadáveres en día siguiente, con una etiqueta que decía “traído de Getafe”. Murió sin hijos; su madre y su esposa quedaron el resto de la guerra civil desamparadas en Madrid. A él, el Señor premió su caridad y hospitalidad compartiendo la palma del martirio con aquellas personas que había acogido en su hogar.
 - LINO VEA MURGUÍA Y BRU,Pbro.
D. Lino era un sacerdote de la Diócesis de Madrid, nacido en Madrid en 1901, que vivía junto a su madre viuda y anciana, Dª Trinidad Bru González, en un piso situado en el piso 1º del número 9 de la calle Francisco de Rojas. Entre otras tareas era capellán de las RR. Esclavas del Sagrado Corazón. Un hombre grande de profunda espiritualidad, que estaba en búsqueda para vivir su sacerdocio de forma más plena.  
La cercanía al Santuario del Perpetuo Socorro le hizo trabar una gran amistad con la comunidad de misioneros redentoristas; se dirigía con el P. José Machiñena, al que comentó la posibilidad de ingresar como redentorista; este le pidió paciencia, pues su madre era anciana, estaba viuda y sólo estaba él de hijo; su responsabilidad principal estaba en cuidar de ella; cuando ella faltase cabría hacerse de nuevo la pregunta.  
Cuando comenzó la persecución religiosa, su amistad para con los redentoristas se tradujo en acogida; en su casa fueron acogidos 2 religiosos ancianos (el P. Manuel Santamaría y el H. Nicesio Pérez del Palomar) y otro religioso para cuidarlos, el H. Gregorio Zugasti. Formaron en aquel pisito una auténtica comunidad, que sirvió de Noviciado a D. Lino. Allí estuvieron hasta el 27 de julio en que se presentó el portero pidiéndole entregara a los redentoristas. D. Lino, vestido aún con su sotana, se encaró con el portero, recordándole que ese era su hogar, que los tres religiosos eran sus invitados, y que no saldrían de allí sino por encima de su cadáver; los 3 redentoristas no quisieron crearle problemas a quien con tanta amabilidad y caridad les había abierto su casa y decidieron buscar otro refugio.
Pero a D. Lino  el careo con el portero y el gesto de protección y caridad hacia sus huéspedes, debió de ser el juicio de D. Lino, pues a los pocos días fue sacado. Así nos presenta la escena un testigo que lo escuchó del mismo protagonista como fue el P. Ibarrola:
“El día 27 se presentó el portero acompañado de un chófer, para intimar a la señora: ‘Echelos usted inmediatamente; no aguanto más’. Se le rogó bondadosamente que esperara hasta buscarles casa o pensión. Mas él forzó despectiva y molestamente a que los abandonara. ... Ante esa rabiosa orden, el hijo de la señora, el inolvidable Don Lino, replicó valientemente: ‘Pues no saldrán de mala manera, si no es por encima de mi cuerpo’. Dignísirno sacerdote, celosísimo de las almas; el día de la Virgen caía, Mártir de Dios. Amado, llorado e invocado” (JM. Ibarrola, Nuestros mártires, en Revista el Perpetuo Socorro, año 1940, p. 186).
Efectivamente, el día 15 hubo un registro que terminó con la detención de D. Lino. Su cadáver apareció en la mañana del día 17 de agosto junto a la tapia del cementerio, con la cara ensangrentada. Tan desfigurado estaba que Pepita Moreno, una señora del santuario del Perpetuo Socorro, se encontró "al santo y noble sacerdote, vecino de los redentoristas y entrañable amigo suyo, don Lino Vea-Murguía y Bru,...en el depósito de cadáveres, pero no lo reconoció; sin embargo, el hecho de ser sacerdote le bastó para que hiciera el piadoso oficio de lavarle las manos teñidas en su propia sangre, haciéndose pasar por familiar suya. Después de salir del depósito supo que era él, y al día siguiente logró acompañarlo hasta la sepultura, ocupando un asiento en el baquet del furgón que lo llevó a enterrar" (De Felipe, Nuevos Redentores, Perpetuo Socorro, Madrid 1962, p. 29).
Inhumado como desconocido, fue identificado a través de las fotografías tomadas en el depósito judicial y por el testimonio de Pepita con fecha de 30 de septiembre de 1939. Su profesión fue el compartir con Cristo su misma muerte y dar testimonio de su fe y vida ministerial.

A la sombra del Santiario del Perpetuo Socorro surgió un grupo de jóvenes seglares, que comenzaron a caminar el 26 de marzo de 1933, dirigidos por los PP. Riuz Abad en primer lugar y José María Ibarrola después. Asociados a la Acción Católica, se designaron como Centro Mariano Alfonsiano. Pronto floreció en afiliados; y cuando llegó la persecución religiosa 9 de sus integrantes sufrieron muerte violenta, entregando sus vidas desde los valores del Evangelio.
 
 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Memorias de José María Ibarrola

José Mª Ibarrola, Sacerdote CSSR (1895-1977)
El P. José María Ibarrola (1895–1977), sacerdote redentorista nacido en Pamplona (Navarra), pertenecía en 1936 a la Residencia madrileña del Santuario del Perpetuo Socorro. Muy entusiasta, fue el que más contribuyó, como Consiliario, en el desarrollo del Centro Juvenil Mariano-Alfonsiano del Santuario del Perpetuo Socorro, integrado en la Acción Católica. Durante la persecución religiosa fue pasando de casa en casa y de cárcel en cárcel; de la Modelo fue trasladado a San Antón, de donde salió libre a mediados de diciembre de 1936. Consiguió hacerse con un carnet legal del Centro Vasco, que le otorgó libertad de movimientos, aunque no exento de peligros. Toda la Guerra la pasó en Madrid atareado en su apostolado clandestino. Durante esos años visitó a casi todos los redentoristas en sus escondites y hasta en las cárceles. En libertad, pudo averiguar cuantos datos pudieron facilitarle sobre las circunstancias en que murieron los Siervos de Dios.

Se resistió a publicar memorias, pero en el año 1965 publica este artículo en la Revista el Perpetuo Socorro a modo de memorias; en él cuenta sus aventuras en el Madrid de 1936-39. Sirva el presente artículo para presentar a otras personas que sufrieron la persecución.
 
(J.M. Ibarrola, Un redentorista en el Madrid rojo en PS (julio 1965) pp. 211- 214).
 "Me escriben pidiendo un anecdotario de aquellos tres años -36 al 39- para "El Perpetuo Socorro». La verdad; esto de escribir Memorias debe de ser para edades de 89 para arriba o para un retirado de la sociedad hábil. Y, francamente, siendo aún un chaval y queriendo dar batalla al mal en todos los campos, no me resulta. Pero en sumisión al paisanaje y de amistad, haré, a los treinta y seis años de aquel entonces, una primera confesión pública y en las mejores condiciones posibles. … ¿Salida? El lunes por la tarde, día 20, quiero recordar. Habían salido un día los enfermos; otro, los ancianos, y en esa tarde, el resto, casi todos jóvenes…  Fui a una casa cercana, en la misma calle de la Residencia; llevado, claro, pues no conocía a nadie; meterse en la boca del lobo. De paisano, la vez primera, y muy majo que iba. A la mañana siguiente, más por tonto que por valiente, por farol, volví a la Residencia, a celebrar ... Y en el atrio me detuvieron y me cachearon, asimismo por vez primera -…-. Celebré, desayuné en el comedor. iAy, qué alegría me dieron algunos de los nuestros! Decían: que vienen los requetés, están en la Sierra ...... Bueno, salí de la Residencia y en esa misma tarde tirotearon la casa y la asaltaron; desde la entrada de la casa donde me hospedaba lo vi todo. Sufrí, lloré. Y ... a capear el vendaval, Ibarrola.
P. Ibarrola (iz), Alfonso Hortelano, H. Telesforo (der) en 1936
vestidos de seglares
 "Viví en lo físico y social, a pesar de las circunstancias, según las leyes de la urbanidad. De seglar, desde luego, y flamante; señorito. Ya con anterioridad, en Utrera, y ante algunas revueltas, me había hecho el primer traje civil; mas nunca llegué a usarlo, … con mi corbata, mi gabardina. ¿Cómo estaría de dandy que en el 39, y al ir a mi casa natal; a descansar un mes, mi buena madre no me reconoció? ¡Ah!, Y afeitándome a diario, a excepción del mes que pasé detenido en la Cárcel Modelo. Al entrar nos «limpiaron» todo; y ser afeitado ... ¿por ellos? No, no. y ¡vaya entonces tío con barba! .... Al ser evacuados al interior de Madrid y llevarme a la cárcel de San Antón, fui, con todos, amigablemente «abucheado» por las ocurrencias del ingenio de Muñoz Seca, que allí «residía», y a quien pronto «sacaron» para fusilarle inicuamente. Y procedí al afeitado diario. No faltaron luego quienes me tomaron, temerosamente, por un «poli» o, en la Casa de las Oblatas, por el médico, Chorros de risa después
Si miro el aspecto económico, las pasé «moradas». Al salir de la Residencia pero a mí y a otro nos dieron 25 pesetas.... Mas luego …, las 25 rentaron hasta mayo del 39 y aún repartí beneficios en Valencia y  en Cuenca y en los Madriles… fui a Valencia en autobús de la Casa Vasca y como ¡responsable!, honor que me valió para ir todo pagado; pero, en verdad, con mucho canguelo. Allí visité a varios de los nuestros paisanos y un enfermo. Al regreso, dos veces nos asaltaron los mismos soldados rojos; pero con genio de navarro, claro y duro, se triunfó. ... Asimismo, pero en tren, realicé viaje a Cuenca, de donde me traje al Superior, anciano, hoy difunto, quien graciosamente me llamaba «nieto». En ambos viajes hice de «Rey Mago», dejando dinero a los necesitados, y luché a brazo partido, sin conseguir victoria, con «alguien», para llevármelo a Madrid y salvarle y salvar la situación fea. Al regreso de Aranjuez, me dediqué intensamente, a partir de mi salida de las cárceles, finales del 36, al campo del apostolado en todas sus fases de entonces: celebrando cada día, teniendo de compañero cariñoso, servicial, con una pinta de fraile atroz, pero al que nadie le dijo la más mínima cosa -artes de la Providencia, H. Telesforo-, llevando comuniones, bautizando, bendiciendo matrimonios, visitando enfermos, enterrando a dos de los nuestros y a religiosas y a seglares, predicando ... Conservo en un tomito, encuadernado, todas las predicaciones de horas santas, primeros viernes, festividades del año, tandas de ejercicios, retiros mensuales. Hasta me decidí a comprar una pequeña Custodia en «Plata Meneses». Después de pagarla, me pidieron unas cajetillas de cigarros, y como a la sazón me hallaba en buenas relaciones con el secretario del representante oficial de la Cruz Roja Internacional, a él me fui, y a fe que me aprovisionó bien de ellas, que luego entregué a aquellos buenos dependientes. Y llevaba mi Custodia de casa en casa, a donde previamente había dejado el Señor, y por las calles y por los tranvías, enfundada; parecía como un músico con su trompa; tal era la forma suya. Lástima que, no sé por quién, ni cuándo, ni a quiénes, fue regalada, sin contar siquiera con el interesado por el recuerdo, el cariño, el vivo interés y su historia. Por cierto que, llevando la comunión un día de mañana a unos enfermos, agarré el tranvía por los pelos y me quedé en el estribo. Oigo que me gritan: «¡Camarada!» Mudo; estaba frito por ese mote ... «¡Oye, camarada! ... » Imposible. Me avisan los vecinos y me vuelvo: «¿A ?» «Sí, a ti» «Pero ¿de cndo acá soy camarada, y de ti? ...» Sorpresas, miradas ... Pagué y ... , por si las moscas, me tiré del tranvía al amainar su marcha; pero me había desahogado a gusto
 "Mantuve relaciones con la Embajada turca, buscando cobijo para unos nuestros, sin lograrlo. Y con una sucursal de la Embajada sueca que luego fue asaltada. Por cierto que unos días antes, al salir y cruzar la esquina, me detuvieron pidiéndome la documentación. «¿Tú?», contesté. Y me enseñó su Carnet de Seguridad. «Bien -repliqué-, toma el rnío.» Era de los Vascos. Lo miró y ... «¡Salud!», exclamó. «Agur», le contesté. Estuve en varias clínicas llevando a tres de los nuestros. Y en relación con varias comunidades, de Oblatas, del Servicio Doméstico, Hermanos Hospitalarios y de las Escuelas Cristianas, Padres de los Sagrados Corazones. Magnífico su Provincial. Le ofrecieron pasar a la Zona Nacional y él, maravilloso, replicó: «Mientras quede uno de los míos, aquí quedaré ... » Y ... pasó las gordas ... Ovación al gesto. Y visité en el Ministerio de Justicia a aquel flamante cura Leocadio Lobo; me presenté como vasco y en representación de la Nunciatura, pues me sospechaba que expedía carnets legales, exigiendo raras, malas, condiciones. Y me personé en la Dirección de Seguridad a pagar cierta multa del bueno y querido abuelo, de nuestro P. Hortelano. ¿Consentir que él fuera? Anciano ... No y no. Fui y nada pasó. Salpor aquel entonces la arqueta de los restos de la hoy Beata Madre Vicenta Acuña, merced a la hermana de uno de los jóvenes de nuestro Centro Mariano alfonsiano. Y gestioné la evacuación de algunos religiosos y religiosas y de uno de los nuestros. Conspiré en un número de la calle Velázquez para el paso de «varios» que debían llevar el arsenal de fotos de tantos y tantos fusilados a la Zona Nacional; fracasó; me avisaron y no volví. En fin, recibida en la Nunciatura una carta del ministro Irujo intentando entablar «relaciones» con la Santa Sede, le contestamos dos Padres, como pamplonicas y paisanos de él, solicitando que nos enviara planes y pasaportes ... Nada. ¡Menuda suertecita la nuestra si ahubramos salido del Madrid rojo! 
 
"¿Escondido? Un solo día, el 21 de julio del 36. Mas ante aquel panorama de nervios, de encierros, logré que un socialista me falsificara la Cédula y... a la calle, al aire, a' la libertad. Y veía los desfiles, mas nunca levanté el puño, ni manos, ni nada; tuve por ello altercados; me mantuve firme. Y veía los entierros de los «mandamases de la situación. Y veía los entrenamientos de reclutas y voluntarios. Por cierto que me mondaba de risa. Luego logré un volante de' «cierto» médico, en el cual constaba que sufría de «insuficiencia mitral»: me ofrecí como «donante de sangre» y me otorgaron un carnet especial. Hasta que ya conseguí mi Carnet de Vasco, colocado en la Casa Vasca y con hoja de trabajo que exigieron por aquel entonces. Diré que, ante el soplo de un buen amigo Policía de que andaban a la caza de mis jóvenes del Centro y de su consiliario, yo me cambié mi apellido y me fui a vivir a la calle de la Montera. Salvé el piso y biblioteca del gran Beunza, vilmente fusilado. Actué de cartero; llevaba y traía cartas a través de un amigo del Consulado de Chile. Aún recuerdo que una mañana, repartiendo cartas, al saltar de un tranvía en la calle de Alcalá, me pegué una costalada sin igual y ... ¡ayl, al levantarme hallé el pantalón todo roto a lo largo de la pierna derecha. Confusión enorme. Fui corriendo a la casa de mis buenos amigos de Arturo Ruiz y a cambiarme de ropa. Salí luego «hecho todo un modelo». Y recogí en cierta mañana, de manos de un socialista, pero sensato, un paquete con «Sagradas Formas», al parecer de un convento de Chamartín que él también había invadido
 
"Contaré aquí una impresión mía. Tanto, tanto andar con personalidades que habían de llegar a obispos y favorecerles con sacrificio y cariño .... y para concluir, finales de marzo del 39. Había sostenido la batalla contra el hombre. Habían llamado mi «quinta» a filas. ¿Religioso y con los rojos? Nunca; y tomando mi Carnet Vasco borré la fecha de mi nacimiento y puse otra ... juvenil y sin compromiso; eché su gotita de aceite y ... adelante. En esto, recibo en casa una llamada de cierta comisaría. Allí me personé; Preguntas y preguntas; al final: «¿Tienes Carnet?» «Aquí está.»' Y lo entregué. ¡Ay, caballeros, qué mieditis! Y el comisario, mira que 'mirarás. Siempre pensé de él: o era un tonto o era muy buena persona. Me mandó marchar con el Carnet; pero, por si las moscas, pasé un día a salto de mata, alejado de casa, aunque en comunicación telefónica.
P. Ibarrola (der) y su amigo Arturo Ruiz
"Nos salvamos, aquel domingo por la tarde, Alfonso Hortelano y yo, del horrible bombardeo por los nacionales; en cuya fecha, y ante nuestros ojos despavoridos, cayeron las bombas sobre nuestro Santuario, causándome pena y rabia formidables

"Aguanté la tarascada de la revolución comunista como un «salsero», dicen 'por mi tierra, viéndola en la glorieta de Bilbao, rodeada de cañones y tanques y soldados; claro que, a la hora de disparar y luchar, pies en polvorosa, hasta la casa de los buenos y queridos Hortelano. ¿Iba a salir incólume al terminarse? Y al regresar aquel día de mi misa en Trafalgar, oí ruidos, alborotos, carreras ... ¡La entrada de las tropas! Y bajé hacia Argüelles y vi por vez primera, después de tres años, unos tricornios y unas tocas de Hijas de la Caridad. Luego, al oír que por Puerta del Sol desfilaban las tropas, corrí y ... ¡Lloré de emoción!, y les aclamé. Al siguiente día celebré en mi piso, con todos los ornamentos, y dispuse entraran todos los vecinos. Me contaron que al salir revestido y verme la jefa de la casa -mala hembra, ante la cual pasé como «El Vasco»-, exclamó: «¡Mira tú, y era cura!, y habíamos matado a todos ... » Nada la dije, sino darla las gracias. Luego, la Semana Santa en la Residencia, previamente preparada por mis jóvenes del Centro; y la celebré toda y con predicación, y vestido de gran paisano
"A las familias amigas e inmensamente protectoras, a mis jóvenes inolvidables y simpáticos, muchas gracias. A disposición de todos; entonces ...  J. . ITURRIAGA;
 hoy ... J. Mª. IBARROLA, Redentorista".