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domingo, 26 de agosto de 2012

BEATO VICENTE RENUNCIO TORIBIO

Infancia y vocación

Vilayuda era un pequeño pueblo cercano de la Cartuja de Miraflores, también llamada La Ventilla, distante unos 4 km de la ciudad de Burgos. A finales del S. XIX, momento en el que comienza esta historia, era muy pequeño. “Sus habitantes, labradores y obreros, gente sencilla y buenos cristianos, vivían sin las perturbaciones y preocupaciones actuales. Trabajaban sus campos y cumplían fielmente los deberes de cristianos, asistían a misa, no solo los días de precepto, sino también los de labor, especialmente las mujeres. En Navidad cantaban las misas pastorelas, con varios instrumentos, que ensayaban en la casa del Sr. Párroco, hasta que fueron suprimidas. En cuaresma asistían a la iglesia, al rezo del rosario y visita de altares, al anochecer; y los domingos, además del Via – Crucis que cantaban a todo pulmón. También se cantaba la salve popular al terminar el rosario” (M. Pilar Renuncio Toribio O.S.B., Memorias sobre su familia e infancia de su hermano Vicente).

Allí vivía D. Nicasio Renuncio Manzanedo con su familia, en el número 21 de la Calle Mayor. Tiempo atrás, sus antepasados habían trabajado en el palacio que hay en el pueblo para el Conde de Villariezo; pero él se dedicaba a cultivar la tierra. Había quedado viudo a los 41 años de su primer matrimonio, de cual tenía 3 hijos; en segundas nupcias se había casado con una muchacha del vecino pueblo de Gamonal llamada Ignacia Toribio. De este matrimonio nacieron 7 hijos, de los cuales sólo 4 llegaron a la edad adulta. El ambiente de la familia era muy religioso, y de exigencia, por lo que todos procuraron estudiar.
A las 12 del mediodía del 11 de Septiembre de 1876 vino al mundo en el domicilio familiar el segundo de los varones de Ignacia. Recibió el bautismo al día siguiente en la Iglesia Parroquial del pueblo dedicada a San Vicente Mártir, con los nombres de Nicasio Vicente. Ese mismo año, el 14 de noviembre recibirá el sacramento de la Confirmación en la Parroquia de San Lorenzo de Burgos.

Nicasio Renuncio e Ignacia Toribio con sus hijos
(Vicente es el 2º por la izquierda de la fila trasera)
Vicente nació después de dos niños que murieron pronto; por eso su madre tuvo con él un trato especial; quiso que le llamaran Vicente para evitar confusiones como mi padre se llamaba Nicasio. Lo consagró  muy pequeño a la Sma. Virgen; el sexto sentido de la madre la hizo presentir que iba a ser hijo de predilección.
Vicente fue creciendo, se matriculó en la escuela, pero desde niño destacó por ser respetuoso, obediente y piadoso; aunque la característica que le acompañará desde su infancia hasta su muerte y por la que destacará toda su vida será la de trabajador; siempre tenía que estar haciendo algo. Aunque le costaba mucho el estudio, lo tomó con entereza y tesón.
Pronto sintió la llamada para ser sacerdote. Tocó a la puerta del seminario de Burgos y de los jesuitas. Pero conocidos los Redentoristas en la misión de Agés (Burgos), uno de los misioneros, el P. Burhel,  animó a sus padres a pedir el ingreso en El Espino, Jovenado de los Redentoristas en España. Y en esta institución fue acogido el día 13 de septiembre de 1889.
Allí estuvo seis años, mostrándose de carácter serio y muy austero. En el viaje de El Espino a Nava del Rey (Valladolid) para comenzar el noviciado, le permitieron quedarse un día en casa de sus padres. Aquella noche durmió en el suelo. No se hacía a la cama de colchón, después de varios años de dormir sobre paja. Más tarde, en el trato con la gente sencilla, durante las Misiones, sin perder su seriedad, se hizo más expansivo.

Vida como Misionero Redentorista


Vicente de misacantano
Después de un mes como postulante en la Casa-Noviciado, viste el hábito redentorista el 8 de septiembre de 1894; bajo la tutela del Maestro el P. Colloud hizo su noviciado, y profesó el 8 de septiembre de 1895.
Tras su Profesión pasó a la casa de Astorga (León) a realizar sus estudios teológicos. Para sacarlos necesitó de tesón y trabajo; pero nunca le faltaron esas características. Terminados sus estudios teológicos se ordenó de presbítero el 23 de marzo de 1901.
Su primer destino como Misionero será Nava del Rey (Valladolid). En abril de 1902 es destinado a El Espino (Burgos) y hasta 1906 será profesor y socio del Director del jovenado, el P. Marcelino Gil . El año 1909 retoma su tarea como misionero, primero en Astorga (León) y después en El Espino (Burgos). Intervino grandes misiones como la de Daroca y en la célebre de Peñacastillo con el P. Sarabia. Como misionero destacó por su bondad, sencillez y entrega a las todas las personas, especialmente a aquellas más sencillas.
Foto de la comunidad del Espino en 1909.
En 1909 vuelve de nuevo al Jovenado de El Espino como Socio del Director y profesor de materias accesorias. Para el P. Director fue una ayuda formidable: por su sencillez y cercanía se hacía querer de muchachos y por su entrega y capacidad de trabajo de sus compañeros y director.
En 1912, por sus habilidades para las cosas prácticas y administrativas es destinado a Madrid para hacerse cargo de la Revista; mantendrá esta responsabilidad hasta 1918. En ese año queda adscrito al Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid; por su carácter organizativo y liturgista y con preparación en el canto gregoriano, se hará cargo del culto de la Iglesia con el cargo de Prefecto; junto con el P. Sarabia  se responsabiliza de la catequesis del Santuario. Otro ministerio pastoral fue la de visitar a los enfermos y ancianos, por lo que muchos aún le recuerdan. Mantendrá este cargo de Prefecto de iglesia hasta 1936. Era incansable; y aunque se trabajo fundamental era el Santuario, compaginará este con algunas campañas misioneras, como la de Las Hurdes (Cáceres) de 1922.
Recuerdo de las  Misiones de las Hurdes
(Firma del P. Vicente Renuncio)
Para sus superiores fue una persona de confianza por su prudencia, humildad, sencillez y discreción como muestran las responsabilidades de gobierno que se les confió a lo largo de su vida. En 1915 es nombrado Consultor local del Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid. En 1923 va a la fundación de Carmona como admonitor y ministro. Vuelve en 1924 a Madrid, de nuevo como Consultor local. En dos ocasiones el P. Provincial  José Machiñena lo elige como acompañante en la visita canónica, en septiembre de 1933 y durante el verano de 1935.

Para los que le conocieron quedó patente su seriedad, su cercanía, su bondad, su tenacidad en el trabajo y su piedad.


 
 
Aventuras en medio de la persecución y prisión de Vicente


En el centro de la imagen, debajo de la bandera,
los PP. Renuncio (izq) y  Sarabia (der).
Publicada en Revista PS. año 1934
El 18 de julio Vicente abandonó el convento y se refugió en casa de D. Miguel Ruíz de Huidobro Ruiz, Calle San Opropio 11, 2º Der. No era el mejor escondite, por la significación política del dueño. Una de las hermanas de D. Miguel señaló sobre los días que estuvo con ellos: “Era siempre de una igualdad de carácter que se hacía querer de todo el mundo... Sobresalía por su bondad y por su deseo de no dejar la misa ni un solo día; tenía gran confianza en Dios... Todos los días rezaba con nosotros el rosario y demás oraciones”. A los pocos días hubo un registro, que pilló a Vicente fuera de casa; al enterarse del registro no quiso volver para no comprometerles.

Se hospedó en el domicilio de las hermanas Salinas, en el número 5 - entresuelo de la calle Carranza, cerca de la Glorieta de Bilbao. Al poco tiempo salió y el 24 de julio lo encontramos en la Plaza Olavide, nº 5, 2º izq., en casa de Doña Dolores Rosado, donde permanece hasta el 8 de septiembre, con algún intervalo en que fue a hospedarse a casa de una resobrina Anita Balbas casada con Tomás Barroso y domiciliados en la C. Hortaleza nº 96, 1º izq. No podía parar quieto; todos los días solía salir para celebrar la Eucaristía y ejercer el ministerio, especialmente atendiendo a enfermos; hasta que un día fue reconocido en la calle por los niños de la catequesis, ante lo cual comenzó a sentir miedo y se deshizo de su documentación.

El 11 de septiembre, después de haber superado las primeras semanas de la persecución, decidió alojarse a una pensión situada en el número 9 de la calle Malasaña. Pero sin la documentación, sin saber la dueña de quién se trataba, calló en manos de la policía en el primer registro. Fue detenido el día 17 de septiembre de 1936, y llevado a la Comisaría de Chamberí, y de allí a la Dirección General de Seguridad; y el día 18 de septiembre de 1936 ingresaba en la Cárcel Modelo, y era asignado a la galería 2ª, a la celda nº 2.

Al ingresar en la cárcel, creyendo que podría pasar desapercibido, ocultó su verdadera identidad; haciendo un juego moral, adoptó por nombre el primero de pila que nunca usó, Nicasio, el 3er y 4º apellido, Manzanedo Arnáiz. Con ello, sin faltar a la verdad, escondía su identidad usada hasta ese momento. En cuanto a su ocupación laboral, dado que había estado en la Administración de la Editorial de El Perpetuo Socorro, se presentó como dependiente de comercio.

En la celda coincidió con el abogado D. José Rumbao Conde, con el que travó una verdadera amistad; con ellos compartía la celda el canónigo de Toledo D. Agustín García Güisasola, quien escuchó al P. Renuncio en confesión y se confió al ministerio de él, y nos dejó escrito lo siguiente sobre él: “siempre afable y bondadoso, revelando una gran vida interior, prestó su ministerio a muchos presos; más de una vez hablamos del final de aquellas tristes jornadas y siempre se manifestó sereno y tranquilo”. Con ellos coincidió también el P. José Machiñena, superior de la Comunidad redentorista del Perpetuo Socorro.

Martirio del S. de Dios Vicente Renuncio

Las tropas sublevadas llegan a las puertas de Madrid, y ante el avance, el Gobierno de la República, a última hora del 6 de noviembre de 1936, abandona Madrid camino de Valencia; deja Madrid bajo la tutela de la Junta de Defensa Nacional. Reunida ésta y descubriendo el número elevado de presos por motivos políticos o religiosos que están en la Cárcel Modelo, deciden hacer algo: deciden un traslado a Valencia, que se va a verificar como una matanza masiva y organizada de los presos.

En la madrugada del 7 de noviembre, en cada Galería de la Modelo comenzaron a leer en voz alta los nombres que figuraban en una lista; se trababa de un simple traslado de presos, según dijeron a los ordenanzas. A José Rumbao, como ordenanza, fue el encargado de leerla en la Galería 2ª; entre ellos leyó “Nicasio Manzanedo Arnáiz”. Vicente se sorprendió, pero su amigo ordenanza le animó ya que sólo se trataba de un traslado de presos. El Siervo de Dios le pidió un poco de tiempo y quedarse un rato a solas con su Superior.

Vicente se confesó con el P. Machiñena, y ante él renovó los votos. Al despedirse de su amigo Rumbao le dijo: “Ya estoy preparado. Cuando usted quiera amigo. Ya no me preocupa lo que pueda suceder”. Y en voz baja añadió: “Ya me he confesado. Si voy a otra prisión, ya le escribiré. Sino, ya nos veremos en el cielo”. Al salir de la celda exclamó con ánimo resuelto: “Ofrezco mi vida por mis cohermanos de España, por toda la Congregación y por la desventurada España”. Salió de la Cárcel Modelo en la saca del 7 de noviembre. No tuvieron más noticias de él.

Fosas de Paracuellos de Jarama. Plano de época (A. Hist. Nacional, FC-CAUSA GENERAL Lg. 1526,EXP.5  p. 220)
 Con el tiempo se supo que esa expedición de  presos habían sido asesinados junto al arroyo de San José, en Paracuellos de Jarama (Madrid). Un testigo presencial nos narra lo sucedido:
“Recuerda que 2 ó 3 días después de la huída de Madrid del Gobierno Rojo en Noviembre de 1936 fue el declarante en unión de Pedro Zimorra dando escolta a Federico Manzano, para el servicio que voy a relatar: se presentaron en la Cárcel Modelo alrededor de las cuatro de la madrugada y en ella penetró Manzano. Zimorra y el declarante se quedaron en el coche fuera de la prisión. A la puerta de esta esperaban cinco autobuses del Servicio Urbano de los de dos pisos, que fueron llenándose con presos maniatados que sacaban de la prisión. Iban partiendo los autobuses a medida que estaban llenos y cuando ya había partido el último salió de la Cárcel Federico Manzano y con él marcharon Zimorra y el declarante, tras de los autobuses hasta Paracuellos de Jarama. A las primeras luces del amanecer fueron extrayendo, por tandas, los presos de cada autobús quienes seguidamente eran colocados al borde de una gran zanja abierta a la izquierda del camino” (Pablo Andújar García, Declaración jurada ante el Tribunal de la Causa General de Madrid: AHN., FF.CC., Leg. 1526, Exp. 5, pp. 57-59).
Los miembros de esta Primera saca de presos del día 7 de noviembre de 1936 fueron inhumados en zanja nº 1 del “Cementerio de los Mártires” de Paracuellos de Jarama según informa otro testigo:

"7 DE NOVIEMBRE DE 1936.- … llegó alrededor de las 9 de la mañana al “Arroyo de San José”, y vio que contra la ladera del cerro, o sea junto a la zanja número 1 del plano, había aproximadamente 200 cadáveres que presentaban señales de fusilamiento. Oyó decir allí que las víctimas procedían de la Cárcel Modelo y habían llegado a las ocho de la mañana de aquel día en autobuses de dos pisos de los del servicio público en Madrid y fusilados inmediatamente. Cuando llegó el declarante, ya no estaban allí los autobuses. Sólo vio a unos 12 ó 15 milicianos desconocidos, armados de fusil, que se dedicaban a quitar a los cadáveres lo que llevaban en los bolsillos y las mejores prendas de vestir. Entretanto, medio centenar de vecinos de Paracuellos cavaban la fosa número 1 hasta una profundidad de dos y medio metros. ... Aquella tarde enterraron en la fosa número 1 más de la mitad de los cadáveres. Los que quedaron insepultos fueron inhumados a la mañana siguiente, también en la fosa número 1, en la que recibieron tierra todos y sólo los cadáveres de la expedición allí matada  en la mañana del  anterior día 7” (Gregorio Muñoz Juan, Declaración jurada ante el Tribunal de la Causa General de Madrid; Madrid, a 24 de Septiembre de 1939: AHN., FF.CC., Leg. 1526, Exp. 5, pp. 1-4).


 
Vicente creyó que podía ocultar su identidad cambiando de nombre y profesión para pasar desapercibido en la persecución religiosa; pero no fue así. Llevaba demasiado tiempo en Madrid, más de 20 años, en una iglesia céntrica, donde estaba al frente del culto y de la catequesis; tuvo gran dedicación a la atención de enfermos; había estado relacionado con comerciantes cuando estuvo al frente de la Administración de la Editorial; era una persona demasiado conocida para ciertos sectores de Madrid. Por otro lado no podemos olvidar su porte, el de un hombre de 64 años, que desde su infancia llevaba en ámbitos eclesiásticos. Sin embargo, cuando se vio avocado ante el martirio no dudó, sino que ofreció su vida por la Congregación, la Iglesia y la paz en España.   

 
ORACIÓN
(PARA USO PRIVADO)
Por mediación del S. de Dios Vicente Renuncio Toribio

Padre, que concediste a tu Siervo Vicente vivir su vocación misionera y sacerdotal en medio de la persecución y la cárcel; y cuando se le pidió afrontar la muerte desde su fe, ofreció su vida por la Iglesia, la felicidad de sus compañeros redentoristas y la paz en España, y todo por el gran amor a Jesucristo. Te pido por su intercesión vivir la tan desprendido como él, para que también yo gaste mi vida por la felicidad de mi prójimo, la paz del mundo y todo por amor a Jesucristo, tu Hijo que vive y reina por los siglos de los siglos.
 
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viernes, 27 de julio de 2012

BEATO MAXIMO (Rafael) PEREA PINEDO

Infancia, juventud y vocación a la Vida Religiosa
A las 3 de la madrugada del día 24 de octubre de 1903 nacía el cuarto hijo de Sandalio Perea y Saturnina Pinedo en el pueblecito de Múrita, perteneciente a la Junta Municipal del Valle de Losa (Burgos). Recibió el Bautizado el mismo día 24 de octubre, recibiendo el nombre de Rafael.
La familia se dedicaba a la agricultura y tenía una profunda piedad cristiana, por lo que dio a sus hijos una sólida formación cristiana y una iniciación a la vida de piedad; como expresión de lo que se vivía en el hogar, el mayor de los hermanos, Eduardo, en septiembre de 1909 dejó el hogar familiar para prepararse como Misionero Redentorista.  Contaba Rafael contaba 8 años, recibió la Confirmación en el cercano pueblo de Orduña (Vizcaya) el 31 de marzo de 1911. Recibió la Primera Comunión  y en su pueblo se convirtió en el monaguillo indiscutible.
Iglesia de Múrita
Estando de misiones en un pueblo cercano el redentorista R.P. Aniceto Orive, lo animó a hacerse misionero. Desde entonces ya no pensó más que en ir a El Espino (Burgos), el Seminario de los Redentoristas de España, donde antes le habían precedido su hermano Eduardo y su primo Daniel Pinedo, que para entonces se encontraban ya en el noviciado. Y allí llegó un 13 de septiembre de 1915. Después de 3 años, tuvo que salir pues le costaba el estudio y tenía un grave problema de vista en tal grado que temieron que, con el tiempo, podría quedarse ciego; por eso, con gran sentimiento suyo, tuvo que volver a su casa el 8 de septiembre de 1918.
En Murita hizo de sacristán hasta que, un año después, sus padres lo llevaron a Valladolid y lo colocaron como recadero en el Colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Allí se ganó las simpatías de los Hermanos, que pusieron en él las mejores esperanzas, seguros de que terminaría por quedarse con ellos.
Pero Dios le tenía preparada una sorpresa a Rafael: el 19 de febrero de 1921 se ordenaron de sacerdotes su hermano y su primo, en Astorga (León). Con esa ocasión acudió junto con su familia, y viajó desde Valladolid a Astorga; en una entrevista con su hermano neopresbítero, quedaron que este hablaría con el Prefecto para que ingresara en la Congregación del Santísimo Redentor  en calidad de Hermano coadjutor. Pronto le escribiría dándole la respuesta afirmativa. La alegría de Rafael fue inmensa, al ver colmadas sus aspiraciones de ser religioso.
Vida en la Congregación del Santísimo Redentor
Familia día de la Ordenación de su hermano y primo
Rafael llegaba a Nava del Rey (Valladolid) el día 15 de abril de 1921; llegaba a Nava del Rey (Valladolid) y el 26 de febrero de 1922 vestía el hábito Redentorista, adoptando el nombre de Máximo; bajo la dirección de su maestro, el R.P. Rafael Cavero, culminó el noviciado, profesando el 27 de febrero de 1923.
Su vida como Misionero Redentorista de desarrolló fundamentalmente en las casas de Astorga y Madrid, sirviendo a sus hermanos en los oficios de cocinero, portero, sacristán y ecónomo. Si en algo destacó fue que era un hermano servicial y habilidoso, querido en la comunidad. Después de su profesión fue destinado a la comunidad madrileña de San Miguel; en agosto de 1925 fue a El Espino (Burgos) para hacer el Segundo Noviciado, que terminó con su Profesión Perpetua el 27 de febrero de 1926.  
H. Máximo con su hermano el P. Perea
En El Espino quedó como Hermano cocinero hasta mayo de 1927. El 23 de mayo de 1927 fue destinado a la comunidad de Astorga (León) como portero, sacristán y ecónomo. Salvo unos meses en 1928 y 1929 que estará ayudando como peón de albañil en el Espino y Santander, en Astorga (León) estará hasta  junio de 1933. El 28 de junio de 1933 va destinado a Madrid, al Santuario del Perpetuo Socorro, como portero y ecónomo. En Madrid permanecerá hasta el día de su muerte.
Para cuantos le conocieron, destacó por su carácter bueno, afable y abierto, su prudencia y recto juicio  y su laboriosidad e ingenio; a esto une la abnegación, la obediencia, la modestia y la piedad.

Pasión y martirio
El H. Máximo salió de la Residencia del Perpetuo Socorro de Madrid el 20 de julio de 1936 y fue a hospedarse con el P. José Mª Urruchi, en casa de D. Roberto González Nandín, número 3 de la calle de Manuel Silvela. A los pocos días, debido al peligro que corría en la casa de Dª Emilia Alcázar el H. Pascual, se intercambió con él.
A los pocos días salió de allí, y se dirigió hacia la casa de la Sra. Ana Mª Sánchez, viuda de Montenegro en la calle Jenner, nº 5, 2º izquierda donde coincidió con el R.P. José Morán. Por estas fechas aún no conocía el miedo y salía con frecuencia a la calle, pero varios encuentros con los milicianos y le hicieron perder la serenidad. Después de un registro en la esta casa, tuvo que salir sin rumbo cierto en busca de otro refugio.
A primeros de agosto se le ocurrió llamar a la lechería de D. Juan Redondo, en el número 16 de la calle Juan de Austria. El lechero junto a su esposa, tres hijas y nietas, le dijo que podía ir, pero que entrara de modo que nadie se percatara de su presencia. Así lo hizo y allí permaneció hasta el 24 de septiembre de 1936 en que, por fallecimiento del dueño, tuvo que cambiar de refugio. En ese lugar coincidió con el P. Jorge Cámara, también redentorista.
Cuando el H. Máximo salió de aquel hogar, se hospedó ese mismo día en la pensión situada en la calle de Santa María nº 45. Allí estuvo hasta las 2 de la madrugada del 2 de noviembre, día en que se lo llevaron preso los milicianos, tal como lo precisa el dueño de la pensión, D. Federico García: “el 2 de noviembre en un registro a la pensión de los milicianos se lo habían llevado y que ya no se supo más de él”.
Junto al H. Máximo se llevaron también a un joven llamado Ángel Bellot, pero éste regresó a las 4 de la madrugada. Éste contó que fueron llevados a una Comisaría, y después a la checa de Fomento; allí fueron sometidos a interrogatorio, y  el Hermano dijo que era albañil. Pusieron en sus manos una pala y le mandaron hacer mezcla. Salió mal de la prueba. Entonces dijo que era labrador; pero no tenía manos de labrador. Por fin declaró lo que era: reliigioso. El policía, que volvió a la pensión acompañando al joven Ángel Bellot, dijo que el Hermano lo pasaría mal por haber tratado de engañarles. Nada más se supo de él.
En la mañana del día 3 de noviembre de 1936, su cadáver fue recogido en Ciudad Universitaria de Madrid. Nadie reclamó el cadáver, por lo que pasó a engrosar los listados de cadáveres sin identificar. Llevado al Anatómico forense, le practicaron dos fotografías y adjuntaron a ellas los datos del cadáver. Recientemente, mediante un estudio forense se ha podido descubrir la identidad del cadáver como perteneciente al Siervo de Dios. El Médico forense afirma que el rostro está muy desfigurado por el sufrimiento del que fue objeto y de la desnutrición propia de una persona que llevaba unos meses mal nutrido.
El cadáver fue llevado al Cementerio del Este (hoy de la Almudena) de Madrid, e inhumado el día 5 de noviembre de 1936 en la sepultura temporal situada en el cuartel 14N, manzana 39, letra E, cuerpo 13ª; fue exhumado en 1948 y vuelto a inhumar en otra sepultura temporal situada en la meseta 5ª, cuartel 1, manzana 79, nº 6.  Finalmente fue exhumado el 9 de noviembre de 1961 y conducido a Cuelgamuros, a la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos (Madrid), donde descansa en la Capilla del Santísimo.

ORACIÓN
(PARA USO PRIVADO)

Por mediación del S. de Dios H. Máximo Perea

Padre, que llamaste a tu hijo Máximo a la vida Religioa y lo condujiste por el camino de la humildad y el servicio, te pido por su intercesión, me concedas tu espíritu de humildad para caminar en mi vida guiado por el servicio desinteresado a mis hermanos con total gratuidad. Por Jesucristo nuestro Señor.


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martes, 26 de junio de 2012

BEATO DONATO JIMÉNEZ BIBIANO, MISIONERO REDENTORISTA


Infancia y vocación
Miguel Jiménez, era un hombre que disfrutaba de una posición acomodada por el comercio que tenía; estaba casado con Brígida Bibiano, y vivían en el número 22 de la calle Casanueva de la vallisoletana villa de Alaejos, donde criaban a sus cinco hijos. Algo vino a sobresaltar la tranquilidad familiar: a las 18.00 hs. del día 21 de marzo de 1873 acogían a su sexto y último hijo, el cual recibió el Sacramento del Bautismo en la majestuosa iglesia de San Pedro, recibiendo el nombre de Donato, el día 25 de marzo, solemnidad de la Encarnación.
Pero la familia recibió un duro golpe: la pérdida del padre. Si alguien lo sufrió más, ese fue Donato, que contaba entonces con 4 años; él nos dice: “una pérdida inmensa arrebatándonos el padre, principal y puede decirse único apoyo de la familia; abandonados hubiéramos quedado si la madre secundada en parte por el hermano mayor, no hubiese sido toda  ardor para sostener la familia”.
Doña Brígida u su hija mayor se encargaron de la educación y formación religiosa del pequeño. A los 6  años recibió el sacramento de la Confirmación de manos del Arzobispo de Valladolid D. Fernando Blanco y Lorenzo, el día 31 de octubre de 1879. Pero Donato era un niño muy vivo y travieso: había mañanas que se negaba ir a la escuela; también en la formación religiosa dejaba que desear, por lo que fue rechazado para recibir los sacramentos de la Confesión y 1ª Comunión.
Su carácter jovial y extrovertido, que ya le era característico desde pequeño, se mostraba en sus travesuras, algunas de ellas de mal gusto. Dejaba bastante que desear. Algo se enmendó después de hacer la primera comunión. Pero el verdadero cambio se efectuó en él con la misión predicada por los PP. Negro y Lorthioit.
Donato, que entonces andaba ya por los 14 años, no se despegaba de los Misioneros. Aquellos hombres, su palabra, su estilo de vida le llamaron tanto la atención que algo se despertó en él: la semilla del seguimiento de Cristo, que fue concretándose en su respuesta vocacional. Cuando se marcharon los misioneros cambió completamente de vida: ayudaba a misa, comulgaba los domingos, no andaba con sus antiguos compañeros de travesuras. Su mejor amigo era el sacristán de la Parroquia de San Pedro, que estaba preparándose para hacerse religioso. Y él pensó hacer lo mismo. Las travesuras y aventuras de niño las fue cambiando por la aventura de la vocación misionera.
El 2 de agosto de 1887 se celebraba la festividad de San Alfonso, fundador de los Redentoristas, coincidiendo ese año con el 2º centenario de su nacimiento. Decidió junto a otros amigos ir a la vecina villa de Nava del Rey (Valladolid) para felicitar a los misioneros: no lo pensaron mucho y junto con tres amigos, partió para allá de noche a lomos de un caballo; al llegar, tuvieron que esperar al amanecer en la puerta del Convento.
El mayor obstáculo para conseguir su objetivo fue su madre. Para ello rezó y con la ayuda de Dios, de la Santísima Virgen María y de San Alfonso, consiguió convencerla para que le dejase seguir su llamada vocacional. Ingresaba el Jovenado del Espino (Burgos) el 19 de septiembre de 1887 junto con  otros tres compañeros de Alaejos.

Vida como Misionero Redentorista

En el Jovenado de El Espino estuvo a lo largo de cinco años, donde dio muestras de ingenio. En agosto de 1892 viajó hasta Nava de Rey para hacer el noviciado, vistiendo el hábito redentorista el 8 de septiembre. Durante el noviciado tuvo una fuerte crisis personal y vocacional a causa del perfeccionismo y los escrúpulos. Vencida esta, hizo su profesión religiosa el 8 de septiembre de 1893 con el nombre de Donato José-María.  Continuó sus estudios teológicos en Astorga (León) donde destacó por su gran talento. Allí recibió las Órdenes menores y mayores, culminando con la Ordenación presbiteral el 27 de mayo de 1899 en la Capilla del Seminario Diocesano de Astorga de manos del Obispo asturicense D. Vicente Alonso Salgado.
Desde que se ordenó de sacerdote hasta su martirio éste fue su itinerario como misionero redentorista: los primeros años  es destinado a la formación, en Nava del Rey (Valladolid) como socio del P. Maestro y en El Espino (Burgos) de profesor de latín. En 1902 hace en El Espino el Segundo Noviciado; terminado este va a ser misionero el resto de su vida: en Cuenca (1902), El Espino (1904), Astorga (1907); en 1915 destinado a Pamplona (Navarra) hasta 1930; en esta comunidad además de misionero será durante tres periodos rector de San Ignacio. En 1930 es destinado de Superior a Santander, cargo que combinó con las misiones parroquiales. En junio de 1933 es destinado a Astorga como Ministro; en diciembre de 1934 es nombrado rector de Vigo y en los nombramientos de 1936 es destinado a la Comunidad madrileña de S. Miguel donde llega el 23 de junio.
Persona optimista a toda prueba, su personalidad queda bien definida en la palabra “Misionero”. Su espíritu jovial, abierto y aventurero, fueron características suyas a lo largo de toda su vida, que le llevaron a ser un gran misionero.
Pasión y muerte
Aún no llevaba un mes en Madrid, en la Residencia de San Miguel, cuando estalló la persecución religiosa. El domingo 19 de julio, Solemnidad del Santísimo Redentor para los Redentoristas, después de cenar, abandonaba la Residencia y se refugiaba en casa de su amigo y paisano D. Jerónimo Fernández Puertas, que vivía en el piso 4º del nº 8 de Cava Baja, junto a su esposa Dª Pilar López Vall y su hijo de de 22 años Leopoldo.
Allí vivió entregado al recogimiento y la oración hasta el 12 de septiembre. Sus únicas salidas eran para celebrar la Eucaristía en la Nunciatura o en el Palacio de la Cruzada. Siempre confiado, optimista, convencido de la próxima finalización de la situación. El 11 de septiembre, enterado de que se había esparcido el rumor en la vecindad de que en el nº 8 de la Cava Baja se ocultaba un fraile, contra la voluntad de su amigo, dispuesto a correr todos los riesgos, se refugió en casa de la Srta. Lola Moreno Tobarra, calle Mayor nº 59, piso 1º, encima de la Farmacia de la Reina Madre.
El 12 de septiembre se había acogido a su nuevo refugio, el 13 se presentaron los milicianos hacia el mediodía. Sabían a qué venían. Cuando dieron con el equipaje del P. Jiménez exclamaron: “Hoy ha caído un pájaro de cuenta”. Los llevaron a él y a Lola Moreno a la Checa de la calle Fomento, donde  el P. Jiménez fue encerrado en los sótanos en la celda nº 5. Según contaron sus compañeros, apenas llegó les dijo: “Señores, soy religioso redentorista. Por eso me han detenido”. En la cárcel el Siervo de Dios siguió siendo el sacerdote apóstol, ayudando a los presos, sobre todo a aquellos a quienes veía más desalentados, procurando infundirles su optimismo.

Pero su optimismo cambió después de uno de los interrogatorios. Uno de los miembros del tribunal, por las preguntas tan detalladas que le hizo sobre su vida y sobre algunos de los congregados, debía conocerle. Donato se dio cuenta posteriormente que se trataba de un ex - redentorista. Cuando salió del interrogatorio ya salió convencido de que su suerte estaba ya echada. El 16 de septiembre confesó a uno de los detenidos, Antonio Gómez Fernández, quien “aconsejado por don Jenaro se había acercado al Padre y allá junto a la ventana, mientras parecían distraídos mirando el reloj de bolsillo como contando los minutos eternos, le había abierto su conciencia sobre la que el Padre había dejado caer el calmante de sus palabras de consuelo y de perdón rubricadas por el trazo firme de una absolución  sacramental. Había hablado el ministro del Sacramento de la Penitencia; luego prosiguió el monólogo el amigo siempre optimista que sabe alentar en los trances más difíciles; y finalmente el Sacerdote-Soldado de Cristo  Redentor tomaba las previsiones por lo que pudiera suceder. ‘En este último término, hijo mío, si nos matan ya  sabemos lo que tenemos que hacer: Gritaremos con toda la fuerza ¡Viva Cristo Rey! Y entraremos en el cielo’” (Lucas Pérez, C.Ss.R., Notas manuscritas sobre la persecución sufrida por el Siervo de Dios Donato Jiménez Bibiano, pp. 8-9).
 El día 17 de septiembre, a altas horas de la noche, se oyó la voz de un miliciano en la celda: “Donato Jiménez, a declarar. Toma”. Y le dio una papeleta en blanco. Era la sentencia de muerte. El P. Jiménez no volvió a la prisión; murió la madrugada del 18 de septiembre.
Su cadáver fue encontrado en el Km. 12 de la Carretera de Francia, en el término municipal del entonces pueblo de Fuencarral; le fue hecha una fotografía, anexionada al Acta de Defunción que nos ha permitido recientemente encontrar el cadáver. En dicha Acta se recoge que en los haberes que aparecieron con el cadáver  había un “Breviarium Romanum, entre unas estampas sueltas de Santos, hay una dedicada por la Comunidad al Maestro M.R.P. Jiménez fechada en Burlada 7-8-1926, en un papel tiene las direcciones siguientes, Sr. D. José Fdez. Ruano. San Quintín 2—2. El Escorial – Sra. Dª. Francisca Yarza. Idem, un pañuelo blanco marca + S.R. D.J., un rosario y un Cristo” (Registro Civil Único de Madrid (Fuencarral), Sección 3ª, Tomo 32-30, folio 107 v). El Breviario, el rosario y el Cristo nos muestran su fidelidad a Cristo hasta la muerte; probablemente rezó la Liturgia de las Horas y el rosario incluso en la Checa.
Inhumado como hombre desconocido en el Cementerio de Fuencarral en fosa común (patio 3º, fila 6ª, sepultura nº 15, cuerpo 1º), y dado que no fue identificado, posteriormente fue exhumado y sus restos con toda probabilidad fueron a parar al osario común, ya que en el Archivo de la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos (Madrid) no figura ningún hombre desconocido traído del referido Cementerio de Fuencarral (Madrid).

 ORACIÓN
(PARA USO PRIVADO)
Por mediación del S. de Dios Donaro Jiménez

Te pido Padre que, como llamaste a Donato Jiménez para poner todas sus cualidades al servicio de tu Evangelio y hacer de él un misionero de tu amor, te sirvas de igual modo de mis cualidades y defectos para que todos ellos contribuyan a anunciar tu Palabra. Por Jesucristo nuestro Señor.
 
OTRAS ENTRADAS EN ESTE BLOG SOBRE EL P. DONATO JIMÉNEZ





viernes, 25 de mayo de 2012

Beato Antonio Girón González

Infancia y vocación
Nació en el pequeño pueblo de Campo, perteneciente al Ayuntamiento de Ponferrada a las 2 de la tarde del día  el 11 de diciembre de 1871, en la calle de la iglesia nº 2. Sus padres eran un matrimonio de piadosos labradores formado por Benito Girón y Felipa González, siendo Antonio el menor de 4 hijos. Recibió el Bautismo el siguiente día 14 recibiendo el nombre de Antonio Felipe. Niño con gran talento.
Según cuenta Antonio “de cuatro hermanos, de los cuales una hermana única es religiosa, fui el menor, por lo cual recayeron sobre mí los afectos naturales, así es que de muy niño me enviaron a la escuela, y si mal no recuerdo, fui cuidado con mucho esmero, á lo menos mientras vivió mi padre; y aunque no siempre me enviaron a la escuela del pueblo natural, sino que algún tiempo a una de Ponferrada, podría sin embargo recibir mejor educación por la ocasión de ir a pasar el tiempo libre del día en la casa del tío Sacerdote, o en la de otra tía que habitaban allí". (Curriculum vitae de Antonio Girón, pp. 1-2).
A los ocho años murió su padre y la situación familiar quedó afectada, y según nos relata él mismo su “educación era bastante abandonada, … cuando iba a Ponferrada no pasaba tantas veces como antes el tiempo libre en casa de los tíos, sino que andaba como vagando” (Curriculum vitae, p. 2).

Campo. a la izquierda casa donde nació el P. Girón
A los 10 años sintió la llamada de Dios al sacerdocio, pero chocó con las expectativas de su madre, que viuda y con una hija en el monasterio y los otros 2 casados soñó que Antonio fuera su apoyo en la vejez. Vencidas las dificultades ingresó en 1882 en el Seminario diocesano de Astorga en calidad de externo y allí cursó los 3 años de latín y 3 de Filosofía con magníficas calificaciones.
Pero Antonio continuó su discernimiento vocacional y experimentó en su corazón que Dios le llamaba a la vida religiosa; un día en el paseo, se cruzó con un grupo de novicios Redentoristas. Al verlos tan recogidos le entraron ganas de hacerse uno de ellos, y comenzó a discernir la decisión con el Maestro de Novicios de los Redentoristas. Tomada la decisión y llegadas las vacaciones estivales fue a comunicárselo a su madre, que “estaba muy enfadada… Un sábado por la noche fui a tomar el tren para Astorga, y sucedió que habían mudado la hora de los trenes, de manera que entonces yo resolví marchar el lunes. … el hermano mío que estaba en mi pueblo, supo esta mi decisión, mandó poner un telegrama para Astorga… de manera que hubiera acaso sido cogido por el hermano de Astorga, a no haber sucedido la mudanza de trenes, y a no haber resuelto partir en este día…  Por fin llegué a Astorga el lunes siguiente, dos de julio, día de la Visitación de la Santísima Virgen, sin inconveniente alguno... (Curriculum, pp. 12-13).
Antonio Girón, Misionero Redentorista
El 12 de agosto de 1888, bajo la tutela del P. Chavatte, comenzaba el noviciado y vestía con el hábito redentorista. Profesó el día 15 de agosto de 1889 y continuó en Astorga (León) sus estudios teológicos. El 19 de mayo de 1894 era ordenado sacerdote en la Catedral de León por el obispo Dr. D. Francisco Gómez Salazar y Lucio Villegas, al estar la Sede Astorgana vacante.
Sus primeros años como sacerdote los vivió como profesor, primero de de Ciencias en Astorga y el año siguiente, 1895, de Literatura en el  Espino. En 1897 comienza su segundo noviciado en la Comunidad de San Miguel de Madrid para prepararse a la vida misionera. A partir de ese momento, su vida la desplegará como Misionero, como profesor de los jóvenes que se preparaban para ser redentoristas en El Espino o los sacerdotes que se preparaban para ser misioneros en el 2º Noviciado y como superior local o  consultor o secretario provincial. Vivirá en las Comunidades de Madrid Perpetuo Socorro y San Miguel, San Felipe de Cuenca, Pamplona (Navarra), El Espino (Burgos) y  Nava del Rey (Valladolid). En esta comunidad está destinado cuando en mayo de 1936 es destinado en los nuevos nombramientos a Madrid-Perpetuo Socorro como Consultor del Provincial, a donde se traslada en el mes de junio.
Antonio Girón fue una persona inteligente, de confianza y con buen juicio con el que pudieron consultar los superiores las distintas cuestiones de gobierno. Como maestro de misioneros, publicó una obra con sus sermones de misión.
Martirio del P. Girón
El 20 de julio de 1936 salió del convento y se refugió en la calle Covarrubias, a la espalda del Santuario de El Perpetuo Socorro, en casa de la viuda de Celorrio. Deseoso de celebrar la eucaristía buscó refugió en el Asilo de las Hermanitas de los pobres situado en la calle Almagro, donde ingresó el día 23. Allí celebraba misa todos los días y confesaba a las religiosas. Pero el día 15 de agosto hubo aviso de que la policía iba a efectuar un registro y para garantizar su seguridad se le trasladó al Asilo que estas Hermanitas tenían en la calle del Doctor Ezquerdo. En este nuevo asilo coincidió con el sacerdote Paúl, Manuel Requejo Pérez (su proceso también se tramita en Roma). Únicamente sabían que eran sacerdotes las Hermanas Superiora y Asistenta.
Pero el anciano que acompañó al  Siervo de Dios desde el Asilo de la calle Almagro al de la calle Dr. Ezquerdo debió dar el soplo a la policía. El día 25 de agosto los milicianos del Comité de Pacífico a las órdenes de Enríque Garcilópez Domenech incautaron el Asilo. Quedó como responsable del centro Mateo Prada Bravo. El domingo 30 de agosto, hacia el medio día los dos sacerdotes tuvieron un interrogatorio; según las Hermanitas confesaron su condición de religiosos y sacerdotes y se los llevaron detenidos a los dos Siervos de Dios. “Si me descubren, había dicho unos días antes el P. Girón, no ocultaré mi condición de religioso y sacerdote”. Cuando fueron a llevárselos, el P. Requejo pidió ponerse los zapatos pero los milicianos no se lo permitieron diciéndole que no los necesitaría. Llamó la atención la decisión del P. Girón que de ordinario era un poco pesado y torpe de movimientos, cuando los milicianos le mandaron subir al camión. Una vez en el coche, desaparecieron y ya no se supo más de ellos.
Manuel Requejo
Las religiosas preguntaron después por su suerte, y les dijeron algunos que mientras los llevaban en el coche iban rezando los dos y que se dieron mutuamente la absolución. Las disposiciones en que los dos religiosos se encontraban en los últimos momentos las revela una conversación de los asesinos de vuelta de su triste faena: “Hay que ver estos tíos. Sin soltar el rosario hasta el fin” (Sor Matilde Etienne, Carta dirigida al P. Lucas). Sus cadáveres aparecieron al amanecer del día 31de agosto en un lugar del término municipal de Vallecas llamado Fuente Carrantona, cerca de Vicálvaro. Estas fueron sus actas de defunción:
Cadáver nº 140: Un hombre sin identificar. Hallado el día 31 de agosto en Fuente Carrantona.  Representa unos 55 años de edad, vistiendo americana y chaleco negros, pantalón color marrón a rayas, camisa blanca a rayas verdes, calzoncillos de tela blanca largos con una marca ilegible, calcetines y zapatos negros. Falleció en la Carrantona el día 31 de Agosto del 36. Consignándose además que se le encontró un pañuelo de tela blanca con la inicial J., un rosario un crucifijo unas gafas y una medalla.
Cadáver nº 141: Un hombre sin identificar. Hallado el día 31 de agosto en Fuente Carrantona. Representa unos 60 años de edad, vistiendo una americana gris a rayas, pantalón lo mismo, camisa blanca iniciales en encarnado B.G.C. calzoncillo de tela blanca largo con las iniciales P.S.D.P. camisa blanca, tirantes blancos, calcetines grises y alpargatas negras. Falleció en la Carrantona el día 31 de Agosto del 36. Consignándose además que se le encontró un escapulario. 
No es difícil sospechar que ambos eran sacerdotes por los objetos que les fueron encontrados a los cadáveres; a eso podemos sumar el hecho de los calzoncillos largos, usados por los sacerdotes. La edad coincide, pues ambos andaban por los 64 años, y no es difícil equivocarse en 5 o 10 años a la hora de datar un cadáver. El lugar de hallazgo no está lejos del Asilo y coincidiría con aquellos que decían que les habían matado en Vicálvaro. Por otro lado, las iniciales de los calzoncillos del cadáver 141 (P.S.D.P.) son las siglas usadas por las Hermanitas de los Pobres (Petites Soeurs Des Pauvres). Todas estas coincidencias nos hace sospechar que nos encontramos ante los cadáveres de los dos Siervos de Dios. El hecho de que el segundo cadáver  con alpargatas coincide con lo dicho por S. Matilde Etieenne de que el P. Requejo pidió a los milicianos ir a ponerse los zapatos, pero que ellos no le dejaron diciéndoles que no los necesitaría.
El primero de los cadáveres, que con toda probabilidad pertenece al P. Antonio Girón a consecuencia de fractura del cráneo y pérdida de masa encefálica y el segundo, con toda probabilidad del P. Manuel Requejo, a consecuencia de una fractura conminuta de la base del cráneo. Ambos fueron inhumados en el Cementerio de Vallecas, en el Patio de la Paz con los números 408 y 409 el día 1 de septiembre de 1936. Los dos fueron exhumados y trasladados al Valle de los Caídos.

ORACIÓN
(PARA USO PRIVADO)
Por mediación del S. de Dios Antonio Girón González

Te pido Padre que lo mismo que tu sacerdote redentorista Antonio Girón buscó en su vida durante toda su vida configurarse con tu voluntad y responder día a día con más autenticidad a tu llamada hasta configurarse con tu Hijo mediante el martirio, que me concedas por su intercesión estar en un proceso conntinuo de conversión y de configuración con tu hijo por medio del Espíritu . Por Jesucristo nuestro Señor.

OTRAS ENTRADAS EN ESTE BLOG SOBRE EL P. ANTONIO GIRÓN

domingo, 13 de marzo de 2011

Somos testigos de una memoria

Sigo leyendo el libro del Abad Bernardo Olivera, OCSO, Martirio y Consagración. Los mártires de Argelia (Publicaciones claretianas, Madrid 2011, 2ª Ed.). En las páginas 93 y 94 en hecontrado un texto que me gustaría compartir:
"Somos, en efecto, herederos del acontecimiento martirial vivido y sufrido por nuestros hermanos. No dudamos que ellos son luz del mundo y que no se enciende una lámpara para taparla con una vasija de barro, sino que se pone sobre el candelero. Pero, ¿qué hacer para que la memoria de estos acontecimientos dé frutos para la Orden y para toda la Iglesia? La primera respuesta que me viene al espíritu es ésta: compartir con todos ustedes, hermanos y hermanas, en este primer aniversario de la pascua de nuestros hermanos, aquello que considero ser el corazón de la herencia que ellos nos han legado. Compartir, sí. Pero no para una mera información. Se trata de dar forma a nuestras vidas según el Señor conformó la de ellos. Por eso deseo presentarles, con la mayor claridad y pasión posibles, la clave de interpretación de todo lo que ellos han vivido… En efecto, la entrega de la propia vida en seguimiento de Jesús es la clave fundamental de lectura que nos permite entrar en el misterio de los hermanos de la comunidad de Nuestra Señora del Atlas. El seguimiento de Jesucristo implica una doble realidad. La primera es dinámica: moverse; la segunda es estática: estar con él. Y es evidente que la proximidad depende del movimiento. Esta doble realidad se conjuga en una sola: la entrega. Quien se entrega a Jesús se mueve hacia él a fin de ser transformado por él y en él".
Desde aqui podemos releer la sabiduría nacida de esa memoria (pp. 85-92) y que el Abad General del momento entrelaza con tesxtos de los mártires.
Lugar del martirio de Goñi y Olarte
"La sabiduría proviene de la memoria.
La sabiduría cristiana consiste en el proyecto divino de salvación. Este proyecto encuentra su cumbre y fuente en la Pascua de Jesucristo. Por eso Jesucristo es la «Sabiduría de Dios» (1 Cor 1, 24). Ejercitarse en la sabiduría es recordar y guardar en el corazón las intervenciones salvíficas de Dios en la historia, poniendo además en obra las normas de conducta que de ellas se derivan. ... El Señor ha obrado poderosamente en la vida de los hermanos de Atlas. Su obra en ellos es también palabra. … A partir de su pascua, los siete hermanos han comenzado a obrar maravillosamente en la Orden cisterciense y en la Iglesia. Es hora de ponemos nuevamente a la escucha de lo que el Espíritu, obrando en ellos, habla a la Iglesia y al mundo; habla y enseña ….

Lugar del martirio de Gorosterratzu y Victor
a) Petición de perdón a Dios por los agresores. Sólo el perdón puede romper la cadena del odio y de la violencia. Perdonar es un acto de profundo respeto que permite descubrir en el ofensor, más allá de toda desemejanza, la imagen de Dios. Perdonar es reconocer y proclamar que, no obstante nuestra maldad e ignorancia, Dios nos reconoce a todos como hijos e hijas entrañablemente amados. Perdonar es testimoniar, pese a todo, la filiación divina y la fraternidad universal. La palabra de perdón es la palabra más concordante con el corazón del mártir en cuanto testigo fiel del amor. …
b) El mártir que entrega su vida perdonando no acusa ni culpa a nadie. Un grupo extremista no es representativo de un pueblo; nada más absurdo que culpar al pueblo argelino o al mundo islámico por lo sucedido. Pero tampoco culpar a los autores físicos del drama. Hay que confiar en que la palabra de perdón puede disipar toda ignorancia y maldad permitiendo proyectar luz sobre sí mismo y espacios de libertad para convertir la propia existencia. Todo ser humano merece ser amado….
c) Los mártires del amor son los verdaderos artesanos de la paz. No se trata sólo de ser paciente y soportar o tolerar el mal. Tampoco es suficiente ser pacífico pues a nadie se le hace o desea el mal. Se trata de algo más: edificar y construir la paz con la donación de la propia vida. Nadie se la arrebata, la entregan…
d) La vida humana tiene un sentido -es sendero hacia una meta- y sólo se le encuentra cuando la vida es donada en ofrenda pura y gratuita. Si la vida es un don recibido, entonces vive y hace vivir quien convierte su vida en un don ofrecido. Recibir y ofrecer es amar. Amar es vivir. Vivir es amar. Y la muerte puede ser el último acto de amor capaz de dar sentido eterno a la vida…
e) El diálogo interreligioso cristiano-islámico tiene ahora nuevos motivos para continuar: siete vidas donadas son un buen fundamento para la mutua comprensión. Sabían que los hechos hablan más que tantas palabras.
f) Los siete mártires de Atlas son fruto maduro de la Iglesia local y del pueblo argelino: decidieron permanecer a fin de seguir viviendo desde ella y para ellos hasta el fin. Desearon ser Iglesia en Argelia para el pueblo argelino…
g) Dios se vale de lo más pequeño para edificar cosas grandes: solamente los obscuros testigos de una esperanza llegan a ser mártires luminosos del amor. Optaron por ser pequeñas semillas enterradas para que crezca el árbol gigante del Reino.
h) Siguieron a Jesús, hasta el fin, según el radicalismo absoluto del evangelio. Asumieron sus actitudes y opciones. Abrazaron su destino. Fueron desfigurados con Él para ser configurados con Él. Tomaron sobre sí la cruz de la abnegación a fin de acelerar la venida del Reino. Nada antepusieron al amor de Cristo, que es Siervo de los siervos de Dios.
i) Se lanzaron hacia el misterio hasta ser plenamente transformados por Él. Una misteriosa influencia les permitió experimentar el misterio hasta ser convertidos en luz y en fuego. Nuestros siete místicos nos tienden la mano para introducirnos también a nosotros en la gloria transformante de Dios. Nos invitan a fijar la mirada en la oscuridad de la tiniebla hasta contemplar el rostro de Alguien. Nos dicen que no hay trascendencia sin transparencia e inmanencia. La Palabra y la Eucaristía son la puerta de acceso al corazón de Dios, fuente de toda transformación….
j) Vivieron, murieron y entraron juntos en la vida eterna. La comunidad es el lugar sagrado de la revelación de Dios. El amor los soldó con solidaridad imperecedera. Poco cuenta la vida común sin comunión de vida. La Koinonia hace visible al Resucitado haciendo todas las cosas nuevas. No buscaron su propio interés, sino el de los demás; por eso el Señor los introdujo juntos y al mismo tiempo en la vida eterna. …No se trata de morir, sino de radicalmente vivir. Y si el precio de la fidelidad es la muerte, a pagar ese precio, sabiendo que así se compra la Vida… El auténtico caminante asienta con firmeza los pies en el presente y los eleva con presteza hacia el futuro sabiendo que el Señor guía sus pasos". 
Redentoristas en el panteón que albergaba los mártires de Cuenca

Tanto aquellos redentoristas de Cuenca, Madrid o Valencia, como nosotros, somos también depositarios de una memoria: la fidelidad a una vocación de unos hombres vivida por amor de Dios; y el gran regalo de la perseverancia otorgado por Dios a ellos. Sus vidas dejan de ser de víctimas de una represión violenta, deja de tener comnotaciones políticas, para convertirse en vidas transidas por la luz del Redentor que invita a vivir nuestra vida desde la entrega, el perdón, la gratuidad y la fidelidad. Por eso, tanto aquellos que fueron testigos (H. Benjamín, P. Ibarrola, P. Lejaldre ... ) como aquellos que hemos recogido sus testimonios no podemos más que dejar que la luz de estas personas alumbre en medio de la noche.