sábado, 14 de mayo de 2011

BEATO MIGUEL GOÑI ÁRIZ

Si hay una persona a la que el P. Julián Poro estuvo unido fue al P. Miguel Goñi; fueron condiscípulos durante 12 años; coincidieron después de ordenados en Granada y Cuenca.

 Infancia e inicios de la vocación

El día 27 de abril de 1902, en el pueblo de Imarcoain (Navarra), ubicado en las faldas del lado norte de la Sierra de Alaiz, nació un niño en la familia de Domingo Goñi y María Áriz y al día siguiente, según expresión del mismo Siervo de Dios “fue admitido en el amoroso regazo de la fe católica” al recibir las aguas bautismales en la Parroquia de San Martín, imponiéndole el nombre de Miguel. El 2 de marzo de 1904 recibió el Sacramento de la Confirmación de manos del Arzobispo de Pamplona Fray José López de Mendoza en el pueblo vecino de Torres de Elorz (Navarra).

Miguel, desde pequeño, fue iniciado por sus padres en la fe, recibiendo la primera Comunión a los 7 años. Después de terminar los Sacramentos de la Iniciación Cristiana continuó cercano a la Iglesia con el pequeño servicio de acolitar en la Eucaristía.

 Si en cuestión de fe había recibido una esmerada educación, no fue así en lo referente a la ciencia, pues, según nos relata, apenas si fue a la Escuela; y lo poco que aprendió lo hizo en su casa por afición. Para superar este problema sus padres pensaron enviarle interno a Pamplona; pero este camino se vio modificado: a los 9 años, en un episodio de miedo al infierno, su madre para consolarlo le ofreció estudiar para sacerdote, lo que él aceptó gustosamente. Desde ese momento estuvo preparándose para ingresar en el Seminario de Pamplona, pero la muerte de su padre hizo diferir la decisión. 
Imarcoain. Vista general

Por esas fechas fueron a predicar una Misión a su pueblo los Redentoristas P. Villoslada y P. Navarro. El carácter simpático de los Misioneros entusiasmó a miguel, que comenzó a sentir “hacia ellos una atracción irresistible”. Manifestado este sentimiento a su madre y al P. Navarro, decidieron que el siguiente curso comenzara en el seminario menor de los Misioneros Redentoristas.

Vida en la Congregación del Santísimo Redentor

Ingresó en el Seminario del Espino el 8 de septiembre de 1913. Allí, pasados los primeros días, vivió alegre y contento. El día 6 de abril de 1915 fue trasladado con sus condiscípulos al Seminario que los Redentoristas abrieron en el Convento de San Pablo de Cuenca. Según nos relata Miguel allí su vocación la vio tambalearse: en San Pablo “se deslizaron los años de jovenista atravesando por mil vicisitudes en las que fluctuó varias veces mi vocación y en las que ciertamente hubiera naufragado si la Virgen del Perpetuo Socorro no me hubiera prestado ánimo varonil para seguir adelante” (Curriculum Vitae, p. 6).

El H. Goñi con otros compañeros.
Astorga 1925
Terminada esta etapa comenzó el postulantado el 23 de julio de 1919 en Cuenca; el 24 de agosto partió para el Noviciado que comenzó en Nava del Rey el 25 de agosto de ese año con la vestición del hábito redentorista. Profesó el día 26 de agosto de 1920, tras la cual fue con el resto de su curso a Astorga (León) a realizar sus estudios sacerdotales. Estos, aunque no fueron brillantes, le permitieron acceder a las Sagradas órdenes, recibiendo el subdiaconado el 19 de septiembre de 1925 y el Diaconado el día siguiente y se ordenó de sacerdote el 27 de septiembre de 1925.

 Su primera misión como sacerdote fue la de Misionero; sus sueños se había visto realizados pues esta tarea fue lo que prendió en su corazón al contemplar a los Redentoristas. Pero esta encomienda necesitaba su preparación, por lo que, terminado el curso, el 25 de agosto de 1926 viaja con la mayor parte de sus compañeros de Astorga a Nava del Rey, donde comenzó su segundo Noviciado el 30 de agosto bajo la tutela del P. Girón. Terminado este a finales de febrero de 1927 es destinado a Granada donde llega el 2 de marzo.

En la ciudad de la Alhambra se reencuentra con su condiscípulo, el P. Julián Pozo. Allí serán ambos testigos de la solemne Coronación Canónica del Icono del Perpetuo Socorro por el Sr. Cardenal-Arzobispo de la ciudad, Dr. Casanova que tuvo lugar el 12 de junio con la presencia del Superior General el Rvmo. P. Patricio Murray. En julio de 1928 marcha a Barcelona a la fundación de aquella comunidad, donde está hasta septiembre de 1929.

Familia de Miguel Goñi el día de su 1ª misa
El 17 de ese mes llega a la Comunidad de Santander, donde estará hasta el 17 de septiembre de 1932 en que la obediencia le destina a Vigo. Durante ese tiempo de estancia en aquella comunidad colaborará con la comunidad con los cargos de Bibliotecario, Prefecto de Forasteros y al menos una tanda de Misiones por tierras de Orense.

En Vigo será prefecto de Iglesia y se empeñará sobre todo en el ministerio interno. Su ya frágil salud queda truncada por una afección pulmonar, que ocasiona tener que marchar a Nava del Rey en busca de un clima más seco, a donde llega el 25 de septiembre de 1935. Allí estará hasta enero de 1936, en que es destinado a Cuenca, donde le sorprenderá la persecución religiosa.

Por su delicada salud, se dedicó más al ministerio interno que a la Vida Misionera, que era lo que le motivó en su vocación. Su carácter alegre y extrovertido, su celo y entusiasmo apostólico y su trato agradable, le abrían los corazones para la acogida del Evangelio y le permitió granjearse simpatías por los lugares por donde pasó ejerciendo el ministerio.

La persecución religiosa

Miguel escribe a su familia una carta fechada el 30 de junio de 1936 en la que les dice:

“… el 2 de mayo de 1936, aniversario del otro 2 de mayo tan ensalzado en otro tiempo por el patriotismo castellano y que hoy ensalzan casi únicamente los vascos-castellanizados del Ebro para arriba, pues a los del Ebro para abajo les interesa más quemar iglesias y lucir camisas rojas, estuve a punto de perder el pellejo. Por cierto que al comentar después de la refriega con mi compañero de desventura, que es tan vasco como yo, nuestra mala suerte en fecha tan señalada en los anales de Castilla, le decía yo que sin duda eran los “Manes” de los héroes del 2 de mayo de Madrid quienes se habían ensañado de estos dos vascos auténticos, vengando así la rabia que les producía el olvido de sus compatriotas. Nada me hubiera extrañado que el Diario de Navarra, digo de Albacete, lo comentara de esta suerte, si se llega a enterar de lo sucedido. El caso fue que nosotros por milagro salvamos nuestras preciosas vidas… Hasta el 1 de mayo puede decirse que gozamos de normalidad relativa. Aunque ya desde mediados de abril se registraban casi a diario atropellos con elementos de Derecha (los pocos que aquí existen) no eran sin embargo tales que inspiraran temor para el futuro. Llegó el 1 de mayo, y conforme al ritual marxista, celebraron la obligada manifestación con profusión de banderas rojas, puños en alto y estómagos vacíos. Terminada ésta, yo mismo acompañado de unos amigos, vi como un grupo de revoltosos se apartaban del resto de los manifestantes y con toda decisión, como obedeciendo a una consigna, asaltaba el centro de Acción Popular y arrojaba cuanto en él había a la calle, improvisando con sillas, mesas, máquinas de escribir, 200000 papeletas electorales … una magnífica hoguera. Y todo ello a las barbas de la Guardia Civil, la cual desde el cuartel próximo al lugar de los sucesos contemplaba, como los demás, el inesperado espectáculo. Intentaron también quemar algunas iglesias; pero alguien de entrañas no tan fieras, logró disuadirles por el momento. Este fue el preludio del mitin… Por la tarde del mismo día intentaron asaltar el convento de San Pablo situado a las afueras de la ciudad y habitado por un centenar de Padres y Estudiantes Paúles… La Guardia Civil que desde algunos días antes “hacía” que lo custodiaba, al oír los primeros disparos de las turbas, disparó a su vez al aire, y como consecuencia de los mismos, las turbas pusieron los pies en polvorosa y, lo que fue peor, los pusieron también entre la confusión de la escapada, en las cabezas de algunos niños curiosones. Bastó para que pusieran el grito en el cielo y en los oídos del Gobernador, y para que hicieran correr la voz de que habían sido los frailes quienes disfrazados de Guardias Civiles habían disparado. Se declaró la huelga general para el día siguiente, exigiendo la salida inmediata de Cuenca de los Paúles. En efecto, los frailes recibieron orden de desalojar el edificio para el mediodía del día siguiente. Algunos de estos (y fueron los más afortunados) en previsión de lo que pudiera suceder a la mañana siguiente, salvaron campo a traviesa y durante la noche los 11 kilómetros que separa a Cuenca de la estación más próxima. Mientras tanto, los demás pasaron la noche empaquetando libros, muebles y objetos de culto con el fin de transportarlos en las primeras horas de la mañana en varios camiones a Pamplona. Pero al día siguiente y ya desde las primeras horas las turbas y los pistoleros llegados de Madrid con fines electorales fueron dueñas de la población. Volcaron los camiones que llevaban los enseres de los frailes, robaron cuanto quisieron, profanaron vasos y ornamentos sagrados paseándose con ellos por las calles y a algunos de los Paúles les propiciaron salvajes palizas. Y ese día por la mañana fue cuando también yo gusté y supe a que saben tan bárbaras caricias. Salí con otro amigo para ver el sesgo que tomaban los acontecimientos y milagrosamente la salida no terminó en entrada en el otro barrio. Lucía yo un traje presentable y una boina, la cual, según me enteré después, aquí casi solamente la policía secreta la lleva. Mi compañero un mono recién estrenadito. Al salir a la calle alguien le dijo a mi compañero que con aquel mono nadie le conocía. ¡Cómo se equivocó! Pues mi compañero fue el que me perdió. De mí, los primeros comunistas que se nos acercaron decían que quizás fuera policía, pero del otro, por su cara fina, su modo de andar y su mono nuevecito, repetían que sin duda era Paúl. Las primeras sospechas de nosotros comenzaron cerca de San Pablo donde se habían reunido gran muchedumbre para asaltar el convento y apalear a los paúles. En el principio logré yo convencer a algunos de que éramos de Madrid y que habíamos llegado la víspera de las elecciones. Aquel día toda cara desconocida se les antojaba que era de fraile Paúl. Ante la insistencia de algunos de ellos, eché yo mano de algunas frases gruesas que me dieron buen resultado. Pero que mi compañero era fraile nadie les quitaba de la cabeza. Usted no será fraile, pero ese otro sí que lo es – repetían sin cesar. En esto llegan los Guardias de Asalto y les obligan a que nos cacheen. Esta fue nuestra perdición. Al vernos sin armas y mi prestigio de policía por tierra, se abalanzaron sobre nosotros. Todavía por instinto hicimos ademán de echar mano a la pistola, ellos huyeron por un momento, momento que nosotros aprovechamos para meternos en la primera casa. En ella nos defendimos durante dos horas, con la esperanza de que al fin vendría fuera en nuestra ayuda. Pudimos escapar por la puerta trasera, pero nos la cerraron. Dos puertas cayeron por tierra hechas astillas. Al fin agotados los medios de defensa y viendo que nadie salía en nuestra defensa, antes de abrir la última puerta ya medio rota, me decidí a dirigirles la palabra, haciéndoles ver que era el propietario quien salía perdiendo y dándoles palabra de ir con ellos al Gobierno Civil donde se identificaría nuestra personalidad, pero a condición de que no nos pegaran. Los cabecillas entraron en razón. Salimos y al vernos entre aquellas turbas, yo pensé que no lo contábamos jamás. Gracias a que algunos más comprensivos hicieron lo que pudieron para que no nos pegaran más brutalmente. Llegamos al Gobierno Civil con vida, que no fue pequeña hazaña; y yo sin mi boina bilbaína que quedó perdida en la refriega.  El pánico que se apoderó de los elementos derechistas era enorme. Aquel día ninguno de ellos salió a la calle. Trataron varios jóvenes hacer un llamamiento a todos los hombres de orden para defender los conventos e iglesias, y solo se presentaron ocho. … Si aquel día (o cualquier otro) les da por incendiar todas las casas religiosas, lo pueden hacer con toda libertad. Y conste que Cuenca es la provincia mejor de Castilla la Nueva. … Miguel”
Calle Pilares. Cuenca
 El día 20 de julio de 1936 sale de la Residencia de San Felipe y se hospeda junto con los PP. Olarte, Jorge y Posado en la casa que el Sacerdote Canónigo D. Acisclo Domínguez tenía en la calle Andrés Cabrera; salían a la Catedral a celebrar la Eucaristía. Pero a los pocos días se dieron cuenta que eran el centro de atención de los milicianos que patrullaban por las calles, y disolvieron la improvisada comunidad el día 25.

Bajada de las Angustias. Cuenca
Los PP. Posado y Jorge fueron a las Hermanitas y el P. Miguel Goñi acompañó al P. Ciriaco Olarte a la calle Los Pilares, casa de otro sacerdote amigo de la comunidad de San Felipe, D. Enrique García, Beneficiado de la Catedral de Almería. Siguieron saliendo a celebrar a la Catedral; una noche enviaron a un monaguillo para pedirle al H. Benjamín que les consiguiera un cáliz y para darle el siguiente: “escóndete bien, que de nosotros todos saben que estamos aquí, y cada día se pone peor” (Cf. H. Benjamín). La vida que llevaron en casa de D. Enrique fue la de un continuo retiro de oración, preparándose los tres para un futuro incierto, pues veían como las cosas cada día estaban peor.

El día 31 de julio, después de celebrar los tres sacerdotes la Santa Misa se presentaron unos milicianos en la casa y hacen un registro; ante la presencia de los redentoristas, D. Enrique les aclaró que eran amigos suyos, y estos se fueron. Volvieron al poco rato y les dijeron a los PP. Goñi y Olarte: “¡Quedan detenidos! Quítense los guardapolvos [refiriéndose a las sotanas] y sígannos”. D. Enrique y su asistenta intentaron impedir que se los llevaran, pero un miliciano les dio un empujón y les fritó: “Quítense o los aso”. Los dos redentoristas supieron su destino y se despidieron de D. Enrique diciéndole “Hasta el cielo”.

Puente de los descalzos
Dado que daban las 10:00 hs. en la torre Mangada de una mañana de verano, muchos les vieron pasar en medio de la ciudad: calle Pilares, calle Severo Catalina, bajada de las Angustias, postigo de los Descalzos, Ermita de la Virgen, Puente de los Descalzos…; toda una ruta turística detallada en las guías turísticas. Iban entre un grupo de milicianos que los llevaban a empujones, insultos y vivas a Rusia y al ritmo de la internacional. Al llegar al puente se adentraron por una senda a la orilla del Júcar en dirección a la estación eléctrica del Batán. En un desmonte de una antigua cantera los pusieron a subir un terraplén, y los milicianos, desde arriba y abajo descargaron sobre ambos siervos de Dios. Varias personas fueron testigos del macabro cuadro. El cadáver del P. Goñi sufrió rotura premortem y posmortem de huesos, tal como se ha podido ver en la recognición reciente de los restos. Ambos fueron abandonados en el descampado con una vigilancia para que nadie se atreviese a acercarse; poco a poco, sin poder precisar la hora de la muerte, se fueron desangrando; según la partida de defunción el P. Miguel Goñi murió “el día treinta y uno de julio último sobre las veinte horas a consecuencia de hemorragia y destrucción cerebral”. Por la noche fueron recogidos ambos cadáveres e inhumados en la fosa común.

El P. Goñi junto con el P. Olarte fueron los protomártires mártires de la ciudad de Cuenca. A ellos les seguirá el Sr. Obispo junto con su secretario.

ORACIÓN
(PARA USO PRIVADO)
Por mediación del MÁRTIR Miguel Goñi

Te pido Padre que me concedas celebrar con fidelidad los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación y por la intercesión de tu mártir Miguel y sus compañeros de martirio un espíritu de conversión continua y un amor grande a la Eucaristía. Por Jesucristo nuestro Señor.

OTRAS ENTRADAS SOBRE MIGUEL EN EL BLOG

- 31 de julio de 1936, son asesinados las dos primeras personas en Cuenca
- ¿Quienes son esos dos hombres y por qué fueron asesinados?
- Declaraciones de los testigos
- Personas peligrosas

lunes, 2 de mayo de 2011

“Victima y sacerdote como Jesús”. Barbastro 6-7-1930

[Hemos celebrado la octava de Páscua, que ha sido concluida con la Beatificación de Juan Pablo II, y en el caso de los redentoristas por la ordenación diaconal de miguel Castro y la dde presbítero y 1ª Eucaristía de Carlos Sánchez. Como oración para ellos, para todos los que he acompañado como formador y todos los redentoristas jóvenes que en la Europa Meridional se preparan para un día ser ordenados de sacerdotes, trascribo estas palabras escritas por el P. Sagredo el día de su ordenación sacerdotal en Barbastro el 6 de julio de 1930 en su cuaderno de conciencia]

¡Oh Espíritu de Amor,
que vas a descender sobre mi alma para ungirme sacerdote,
yo, en ese mismo instante,
me consagro y os pido que me consagréis Vos
a la Divina Majestad y al Amor misericordioso de Jesús,
como víctima y holocausto perpetuo de amor y sacrificio,
uniendo mi sacrificio y el de estos cohermanos,
al que diariamente ofrece el Corazón Eucarístico de Jesús,
de quien somos y queremos ser siempre todo suyos.


Sello este acto con el voto perpetuo de víctima en las mismas condiciones que hasta ahora lo tenía:
Victima et sacerdos – Alter Xtus.- He ahí mi lema alrededor del cual deben converger todos los retos de mi vida. Vivir consagrado completamente al Sagrado Corazón y sus intereses por amor, y a este fin santificarme, salvar las almas y perseverar hasta la muerte en esta resolución. Para practicar esta resolución me ofrezco al Corazón Eucarístico de Jesús con el voto de víctima de su amor: en virtud de este mismo voto quedo también obligado “sub lei” a hacer siempre lo más agradable a este amantísimo corazón, con tal de tener en cada caso la misma certidumbre y claridad necesarias para el pecado mortal, y quedar libre en las dudas e inquietudes.
Madre del Amor hermoso y Madre mía, bendíceme en estos momentos y desciende a mí con todas tus gracias para que el día de mi ordenación sea el comienzo de una nueva vida toda de Jesús y de las almas siendo fiel a mi lema “Victima y sacerdote como Jesús”.

sábado, 23 de abril de 2011

Entrevista al P. Sagredo retransmitida por Radio Madrid. 27.02.1952


[La presente entrevista es la tercera de tres que le hicieron al P. Sagredo un locutor de Radio Madrid (25, 26 y 27 de febrero de 1952) al llegar a España después de ser expulsado de China. Lo que de ella nos ha quedado y trascribimos es el guión mecanografiado en 7 folios con un sello en el ángulo superior derecho de la primera página en el que leemos Sociedad española de Radiodifusión / Departamento de radiodifusión. Este material es propiedad de la Sociedad española de Radiodifusión y no puede ser utilizado sin su autorización. Versa sobre la persecución, el cautiverio y las torturas sufridas por el P. Sagredo y el resto de misioneros. Es en esta una de las pocas veces que el P. Sagredo habla de lo sufrido en la cárcel china. Quiero compartirla con todos en este sábado santo, en recuerdo de la Iglesia silenciada y perseguida de cualquier lugar del mundo]

Sociedad española de Radiodifusión A.M.
Emisora: Radio Madrid
Programa: Éxodo de los Misioneros en China
Fecha: 27 de febrero de 1952
Hora: 16,40
Guión: V. Gutiérrez de Miguel
 

LOCUTOR: En este momento señores radioyentes reanudamos la trasmisión de la última de las conversaciones que ha sostenido con el padre Sagredo nuestro colaborador Valentín Gutiérrez de Miguel.

DE MIGUEL: Reverendo padre, hicimos punto en la emisión de ayer a nuestras conversaciones cuando le trasladaban a usted a la prisión de Chengtu ¿qué tal lo pasó en ella?

P. SAGREDO: Pues muy bien. Los sufrimientos físicos, aunque no pequeños eran más tolerables que el sufrimiento moral de los interrogatorios.

DE MIGUEL: ¿En qué consistían los sufrimientos físicos?

P. SAGREDO: Concretamente me tenían encerrado en una habitación mal ventilada y no estaba yo solo, éramos muchos más de los que podíamos movernos en ella. Teníamos que dormir sobre el mismo suelo y por la mañana todo lo que se nos permitía era estar sentados. Algún día que otro nos pasaban un balde de agua y en él teníamos que lavvarnos todos por turno, primero la cara y luego las manos.

DE MIGUEL: ¿Y de comer?

P. SAGREDO: Pues una menguada escudilla de arroz cocido solo en agua dos veces al día y una porción igual de unas hiervas cocidas.

DE MIGUEL: ¿Conserva usted alguna huella de tal tratamiento?

P. SAGREDO: Afortunadamente mi naturaleza bastante quebrantada se ha repuesto por completo. En el tiempo que estuve en la prisión, aunque todo nos estaba prohibido, hubo una cosa que no pudieron evitar que hiciese, rezar, y la oración, consuelo de mi espíritu que no se abatió en ningún momento sostuvo la vida física. Lo único que conservo de los días de prisión es la barba, porque como no podía afeitarme, la tuve que dejar crecer y por gracia especial la conservo en España.

DE MIGUEL: Y el Padre Sagredo, se alisa con su mano su barba que afila el perfil ascético de su faz. Me hablaba usted padre Sagredo de los interrogatorios como su sufrimiento mayor.

P. SAGREDO: Y así era, se sucedían sin interrupción y de una manera tan hipócrita, tan falsa, que unas veces podía inducir a engaño, pero otras excitaban los nervios. Lo que sobre todo pretendían era hacerme firmar un acto de retractación que pudiera valerles a ellos delante del pueblo, y sobre todo, delante de los cristianos. A pesar de todas mis negativas y de haber protestado repetidas veces sobre todo durante dos días seguidos a un documento que ellos escribieron y que quisieron que yo tradujera al francés, me dijeron: “El gobierno chino tiene medios para obligarle”.

DE MIGUEL: Y en vista de su conducta qué actitud adoptaron las autoridades comunistas para tratar de aniquilar su energía moral.

P. SAGREDO: Me cambiaron de cárcel, me metieron en una cárcel incomunicado hasta de los mismos presos y, sin yo saber nada, publicaron como mío en los periódicos el documento, cosa contra la cual yo protesté enérgicamente en carta al Ministro de Asuntos Exteriores de China; [ ] carta que les envié apenas salí de la misión y me enteré del caso. Al mismo tiempo la envié directamente a diversas universidades comunistas para su mejor divulgación.

DE MIGUEL: Este tipo de persecuciones se limitó a usted.

P. SAGREDO: No señor. Por iguales motivos encarcelaron al Padre Campano y, finalmente, lo expulsaron aun antes que a mí, pues en la cárcel contrajo una enfermedad que puso en peligro su vida. Y más o menos de la misma manera han sido tratados la mayor parte de los misioneros.

DE MIGUEL: Pero al final usted fue juzgado…

P. SAGREDO: Sí, cuando se cansaron y vieron que era inútil a pesar de haberme dicho que no saldría de la cárcel mientras no declarase los crímenes que a ellos se les ocurría decer [decir] que había cometido y que ni ellos sabían, un buen día me llamaron a juicio, más o menos público, y en él me dijeron que estaba expulsado. Creí que con esto estaba todo terminado, pero faltaba el juicio solemne y el día siguiente a las diez de la mañana comparecí de nuevo ante el pueblo. Esta vez la sala de audiencia estaba llena y las cabezas asomaban por las ventanas y por los pasillos y por el patio… Cinco jueces militares, sentados con mucha prosopopeya me aguardaban. Entré en la sala y por la misericordia de Dios, sentí la misma tranquilidad que si fuera a predicar un sermón. El jefe de la policía se levantó para leer la acusación de mis crímenes, me hicieron varias preguntas que yo agradecí mucho por darme así la ocasión de dclarar una vez más explícitamente mi parecer y mi deseo de luchar hasta el fin contra la pretendida reforma comunista de la Iglesia, e inmediatamente después fui condenado a dos años de prisión, cosa que el gobierno popular por creerme demasiado indeseable y peligroso, conmutó por la expulsión perpetua del territorio chino.

DE MIGUEL: Es muy elevado el número de misioneros condenados a reclusión por el mismo procedimiento.

P. SAGREDO: De la misma manera y por idénticas razones, han sido condenados un sinnúmero de misioneros y misioneras. A principios de este año habían salido ya de China más de 1300 misioneros, quedaban en la cárcel 400, de ellos 22 obispos y los demás encerrados en sus residencias sin poderse comunicar con sus cristianos.

DE MIGUEL: Cómo han respondido los católicos chinos.

P. SAGREDO: La persecución da a conocer al verdadero cristiano como el fuego hace resaltar el oro. Cuántos ejemplos hermosos se podían relatar, pero sería cosa de nunca acabar. Algunos, sin embargo gustará al oyente. Sea el primero el de una joven de 16 años que con su padre y su hermana desde un principio se opusieron abiertamente al comunismo reformista. Cuando comenzaron las acusaciones en los periódicos contra el Misionero, vino toda emocionada a decirme: “ Padre, usted ahora irá a la cárcel, después nosotros… ¡Qué dicha! Quien nos iba a decir que al fin íbamos a tener la gracia de morir mártires…” durante mi prisión fue en efecto llamada por la policía e interrogada diversas veces. En una de ellas, después de llamarle repetidas veces perro extranjero, le preguntaron: “Pero al fin, ¿cual es tu Patria?”. Y ella respondió con mucha sencillez: “El cielo”. La echaron de mala manera y siguen persiguiéndola. Otras niñas de nuestro Colegio católico fueron igualmente llamadas y durante ocho horas interrogadas. A pesar de todo no consiguieron que hablasen contra el Misionero y mucho menos que creyeran sus ridículas afirmaciones. Nuestro profesor de chino fue igualmente encarcelado por haberme servido de secretario y pertenecer a la Legión de María. Las monjitas chinas son objeto de terrible persecución sin que jamás hayan conseguido de ellas ni que acusen a los misioneros ni que se pasen al cisma. Una vez fueron acusadas en juicio popular durante cinco horas. El día de la Inmaculada las dejaron sin comer; actualmente las tienen encerradas en “ejercicios espirituales”.

DE MIGUEL: ¿Cómo? ¿Ejercicios espirituales en el comunismo?

P. SAGREDO: ¿Es que tienen los comunistas ejercicios espirituales? Es cosa rara, pero no se extrañen de la afirmación. Los comunistas saben muy bien los medios eficaces de la iglesia para conseguir la salvación de las almas y se han propuesto imitarla. Y así lo que ellos llaman cursillos de indoctrinación que duran a veces una semana otras dos, un mes y hasta seis meses, no son más que una especie de ejercicios para imbuir las ideas comunistas. Para convencerse de ello basta ver el orden que siguen; muy de mañanita se levantan y en seguida como oración de la mañana, un canto o varios cantos al comunismo y en honor del comunismo de Stalin, a Mao-tse-tung, seguidos de vivas. A continuación gimnasia, viene el desayuno; después de una corta recreación primera conferencia que dura una o dos horas. Después de la conferencia se dividen en grupos para dicutir [discutir] los puntos tratados en la conferencia y empaparse más de ellos. Luego, en seguida el examen que deben hacer privadamente y por escrito unas veces, y otras públicamente acusándose cuanto sentían o sienten aun contra el comunismo. Por la tarde, los mismos actos. Hay capítulo de culpas y cuando alguno es más reaccionario un pequeño juicio popular y todo para ayudarle a salir de su ignorancia y hacer de él un hombre útil a la patria… ¿No será esto en verdad ejercicios espirituales como tenemos nosotros los católicos?

DE MIGUEL: Y ahora qué esperanza quedan para el porvenir.

P. SAGREDO: Ante todo no cruzarse de brazos, no hay que hacerse a la idea que porque China está en manos del comunismo se ha perdido para siempre. Muy al contrario, esto nos debe animar a preparar mejor el porvenir. En el orden material y en el espiritual.

DE MIGUEL: Que considera usted preciso para cuanto se pueda reanudar la labor misional ganar lo perdido.

P. SAGREDO: Es necesario preparar el personal que vaya a China cuando se abran las puertas para recibir de nuevo al enviado de Cristo, es necesario también prepararles los medios materiales que la Iglesia ha de necesitar para [para] comenzar de nuevo su restauración en medio de tantas ruinas.

DE MIGUEL: Es mucho lo destruido.

P. SAGREDO: El comunismo ha pasado sobre China destruyendo el trabajo de 500 años de evangelización, pero la Iglesia no muere, la semilla arrojada en el seno de la tierra brotará y dará el ciento por uno. La sangre de los mártires es semilla de cristianos… En medio de nustra pena y dolor seamos optimistas. Recemos, hagamos penitencia, reparemos… Los misioneros quedan a las puertas de China. Los Redentoristas en la colonia de Hongkong sin medio alguno acaban de comprar una casa quedándose en deudas, todo para que el mundo cristiano sepa que aunque los misioneros forzosamente obligados por el comunismo, han abandonado China, se quedan a sus puertas para poder entrar apenas se abran. Tengamos fe en las palabras de Cristo: La Iglesia no puede perecer porque está fundada sobre la roca y las puertas del infierno y los poderes satánicos, como los actuales, no podrán prevalecer contra ella.

DE MIGUEL: Muchas gracias Reverendo padre Sagredo por esta presencia en la emisora Radio Madrid, cuyas antenas han lanzado a la intimidad de los hogares españoles una visión directa del estado moral y político de la China sojuzgada por el comunismo que pretende destruir la semilla con tanto heroísmo sembrada por los misioneros, que han sido lo suficientemente fuertes de corazón para resistir la persecución a que han sido sometidos.

LOCUTOR: Y con esta conversación sostenida con el reverendo Padre Sagredo por nuestro colaborador Valentín Gutiérrez de Miguel, termina su presencia ante nuestros micrófonos este reverendo padre Redentorista que acaba de llegar a España expulsado de la China aherrojada por el comunismo ateo y despiadado.

jueves, 21 de abril de 2011

LA EUCARISTÍA FUENTE DE PAZ

[Hoy, Jueves Santo, quiero compartir esta comunicación del P. Sagredo sobre la eucaristía. La presente Comunicación del P. Manuel Gil de Sagredo tuvo lugar en el XXXV Congreso eucarístico de Barcelona el día 29 de mayo de 1952 dedicado a la Eucaristía y la Paz individual y social (Actas del XXXV Congreso Eucarístico internacional de Barcelona. 1952, Vol. II, Barcelona 1952, pp. 89-93 y 112-115]


“Y mientras navegaban por el mar se hizo una gran tempestad y las olas entraban en la barca y estaban en peligro” (Lc. 8, 23).


En esta navecilla de los pobres pescadores de galilea los santos han visto siempre simbolizada la nave de la Iglesia, que mientras navega por el mar de la vida se encuentra con frecuencia en medio de la persecución. Cuanto menos se espera la tempestad se desencadena sobre ella y amenaza hundirla. Pero ella marcha tranquila en medio de las olas encrespadas, porque lleva en su seno al Dios Eucaristía que, aunque a veces parece dormir, siempre y sobre todo en los días amargos de la persecución, es para el alma y para la iglesia perseguida, manantial de luz, principio de fortaleza, bálsamo de consuelo… Y el alma al sentirse iluminada, fortalecida, consolada, marcha serena en pos del Maestro por el camino del Calvario para inmolarse como él y con él en manos de sus enemigos, por el triunfo de la Iglesia, su Madre.

Al presentar esta memoria mis palabras no serán sino el eco de tantos Misioneros y cristianos como en las Cárceles de China sufren por Cristo, por su Cuerpo Místico, que es la Iglesia. El haber vivido entre ellos durante dos años en medio de la lucha gigantesca que los poderes de Satanás libran a la Iglesia, me da la esperanza de que mis palabras, aunque mal pergeñadas, sean escuchadas con atención por todos los que, preocupados con las incertidumbres de la hora presente, vuelven hoy sus miradas ansiosas al Dios Eucaristía, que es el Príncipe de la Paz.

I. LUZ

Y decíamos en primer lugar que la Eucaristía es fuente de luz. En esta percepción las tinieblas quieren apagar toda luz: la luz de la fe que niegan; la luz de la inteligencia que quieren absorber y transformar. Nunca como ahora la mentira se quiere disfrazar con la luz de la verdad, la esclavitud con las melodías de la libertad. En uno de los interrogatorios a que fui sometido, se pasó un agente de la policía dos largas horas para probarme que la reforma de la Iglesia que ellos querían hacer, no era contra el Papa, sino sólo para purificar la Iglesia de los elementos imperialistas. En todas las reuniones se habla de la libertad de la religión mientras se echan sobre los Misioneros las más terribles calumnias. Se habla del amor de la patria en términos encendidos y se condena al mismo tiempo de antipatriotismo al que no se pasa al cisma o no acepta las doctrinas materialistas. Y esto no se hace enseguida por medios violentos, sino que se va preparando a fuerza de diversas reuniones, cursillos muy parecidos a los ejercicios espirituales, juicios públicos y toda clase de propaganda, que no se contenta con quedarse en las calles, sino que va al seno de las familias, a la Iglesia y al individuo en particular a quien procuran volver loco a fuerza de juicios e interrogatorios. Tenemos a la vista el juicio del Cardenal Mindzenty. Yo mismo estuve en un interrogatorio 14 horas seguidas. Por medios llenos de hipocresía se procura cambiar las ideas; hipocresía que lleva a un cinismo jamás imaginado. V. gr.: "La religión es buena,- dicen al terminar el sermón un día-, pero vosotros no conocéis al Misionero. Mirad lo que de él dice el mismo Jesús". Y traen todas las invectivas del Señor contra los escribas y fariseos. Estamos verdaderamente en la lucha de las tinieblas contra la luz. Y par eso nunca más que ahora necesitan los cristianos de esa luz divina que les haga discernir la verdad de la mentira. Nunca más que ahora necesitan de Aquel que se llamó a Si mismo "la luz del mundo", y que para seguir dando luz en medio de las tinieblas, se quedo entre nosotros en su divina Eucaristía.

En un puebleciIIo del oeste de China, el Misionero indígena se ha visto forzado a abandonarlo. La Iglesia cerrada, los objetos de cuIto profanados en bailes comunistas, y comienza la lucha buscando a los cristianos para imbuirles de las ideas comunistas. Pero allí había unas monjitas chinas que aunque habían dejado el habito seguían al frente de aquella cristiandad, dirigiendo y consolando a los cristianos. No tienen a Jesús Eucaristía y ésta era su mayor pena. Una de ellas finge un viaje necesario a la Capital. Y a su vuelta se lleva a Jesús escondido en la gorra de enfermera comunista. Jesús en aquel copón improvisado hace dos días de camino por pueblos paganos entregados al comunismo. Sobre su cabeza llevaba la Luz en medio de las tinieblas... y las tinieblas no la conocieron. Pero los de la luz, que vivían en aquel pueblecillo, la conocieron y Se vieron repente iluminados. Desde aquel momento ya no dudaron de la actitud que debían tomar y las monjitas siguen dirigiendo a la luz de Jesús a aquellos pobres cristianos. Y ¡cuantos de esos ejemplos se pudieran citar de almas que en estos días de persecución, llenas de duda y temor se han acercado a la Eucaristía y en una fervorosa Comunión han hallado la luz y con ella la seguridad de su fe!

II. LA FORTALEZA

Y con esta luz y seguridad de su fe el cristiano encuentra también en la divina Eucaristía la fortaleza para defenderla, hasta dar su vida por ella en el martirio. "Padre, -me decía una joven llena de santo entusiasmo-, ahora meterán en la cárcel al Padre, y después iremos nosotras. ¡Que dicha! ¡Quién nos iba a decir que, tan sin merecerlo, íbamos a tener la gracia del martirio!" Y para prepararse comienza con su hermana y su padre haciendo una confesión general. Después una pregunta: "¿Qué hacemos para mantenernos en la fe?". “La Comunión, hijos míos; la comunión frecuente". Y el padre venia todos los días, y ellas, las dos hermanas alternando se acercaban al celestial banquete para recibir el Pan de los fuertes. Y en verdad, ¡qué fortaleza tuvieron que desplegar! iPor pobreza vivían refugiados en casa de su tía! Pero esa tía se había pasado a la reforma y amenazó con echarlos de casa. ¡Qué lucha diaria en el mismo seno de la familia ... ! "Iremos a pedir limosna", decía el padre. Y las hijas, alentándole: "No temas, Dios no nos abandonara". El Misionero fue encerrado en la cárcel como todos preveían y, al poco tiempo, ellas eran llamadas a la Comisaria para sufrir un largo interrogatorio. Sus respuestas iban llenas de divina sabiduría. Al fin, llenos de indignación, después de maldecirlos y llamarles perros europeos, exclamaron enfurecidos: "¡Todavía no sabéis cual es vuestra Patria!" Y la mayor, con serenidad y noble entereza, les respondió: “Nuestra Patria es el Cielo". Los jueces bajan los ojos y les mandan salir. Pero no cesaron en su persecución. Las dos hermanas comenzaron a ser el tema de círculos de estudio. Estaban obligadas a asistir y en ellos se a buscarlas les ponía de pie para injuriarlas y hacerles preguntas capciosas. Más de una vez vinieron a la Iglesia muy de mañana; pero el Amigo del Sagrario se daba maña divina para burlar sus acechanzas y entrar en su pecho para fortalecerlo. Sólo había una preocupación para estas niñas: el temor de no poder recibir algún día la Sagrada Comunión.

Al mismo tiempo que ellas, otras jóvenes de 14 a 16 años fueron igualmente sometidas a un interrogatorio que duró ocho horas para obligarles a hablar contra el Misionero. Pero tuvieron que darse por vencidos ante la constancia de aquellas niñas, que en sus luchas contra el ambiente comunista del Colegio se Levantaban a las cuatro y media de la mañana para poder oír la Misa y comulgar y volver al Colegio antes que las compañeras se hubieran levantado. Alimentadas con el Pan de los Ángeles, tenían fuerza para luchar un nuevo día.

jAyI, me decían las monjitas chinas, cuando se trataba de buscarles un medio de vida por si los Misioneros llegasen a faltar: "Padre, pero ¿cómo nos arreglaremos para comulgar? La Comunión es lo único que nos puede sostener ... ". Y la Comunión era lo que las sostenía y hacia triunfar de las vanas aprensiones, del respeto humano, del empuje de la masa y, sobre todo, lo que las mantenía firmes en los interrogatorios. Una de ellas estuvo atada a una columna en un juicio popular; otra atada con cuerdas como si fuera un saco de paja. A principios de este mismo año fueron sometidas estas monjitas chinas a tres semanas de ejercicios espirituales comunistas. Es decir, un cursillo de indotrinación comunista continuado todo ese tiempo. No dudaron un momento de su fe, a pesar de todas las insidias y vejaciones. El día de la Inmaculada las dejaron sin comer, sin duda para que ayunaran en honor de la Virgen, pero no supieron privarlas del manjar celestial que sostuvo también sus cuerpos ... Otros días, cuando iban a comer, les quitaban las tazas, diciendo: "Eres indigna de comer el sudor de los campesinos". Pero en medio de esta lucha el Esposo de las Vírgenes les proporcionó unos días de expansión y consuelo. Se iba a celebrar el año nuevo chino, y dieron unos días de vacación en la escuela de enfermeras donde ellas se encontraban, pudiendo -violando la vigilancia – ir, separadas, al escondrijo que en el palacio episcopal tenía una Madre española que estaba a su cuidado. Qué alegría, qué saltos de gozo, qué comentarios tan graciosos en presencia del Amado, qué era al mismo tiempo su Alimento... Y en esos días encontraron las cartas de los Misioneros desterrados que las llenaron de .consuelo.... Pero pasaron los días de tegua y de los pies de Jesús Sacramentado, fortalecidas, se separaron para continuar con más ardor el combate. A una de ellas, en pleno juicio estudiantil, le escupieron, le tiraron tierra, le desgarraron el vestido y después la llevaron a la cárcel. Comenzaron por dejarla un día y una noche sin comer ni dormir para que tuviera más tiempo de examinar su conciencia sobre los pecados cometidos en contra del comunismo. Jesús, sin embargo, no la abandono y una niña de la Santa Infancia logro llegar hasta ella... Y por su medio pudo escribir unas líneas que nos muestran su temple: "Esté tranquila y no tema. Jamás diré nada contra los Misioneros, ni contra el Santo Padre. Han podido encerrar mi cuerpo, pero mi alma queda libre". Y libre, con la libertad de los hijos de Dios, sigue en la cárcel, sin más ansias que las de poder recibir al menos de vez en cuando, a su Dios Eucaristía, que es al mismo tiempo su fortaleza y su consuelo...

III. CONSUELO

SÍ, porque nunca mejor que en los días de la persecución sienten las almas "que estar con Jesús es dulce paraíso". Por eso recibir a Jesús es el más ardiente deseo de los cristianos y misioneros perseguidos y más todavía encarcelados. ¡Qué alegría tan intima sienten cuando escondido entre alimentos ordinarios encuentran el Pan del Cielo 0 cuando sorprenden tan divino hallazgo entre los pliegues de un vestido!, Así podían recibir la comunión cinco monjitas Franciscanas de María que tuvieron por cárcel su propio gallinero. ¡Qué consuelo y que alegría verse con Jesús en medio de la prisión! Y con ese mismo Jesús en el pecho atravesaron las calles de Chengtu, entre soldados con bayoneta calada, para dirigirse al jardín público de la ciudad donde les aguardaban 40.000 espectadores, que debían asistir a su juicio. ¡Qué serenas y sonrientes iban ... ! Llevaban consigo al Dios Eucaristía, Fuente de Paz y de toda consolación. En cambio, que pena cuando después de un día en que se esperaba con ansia el Pan de los Ángeles queda el Misionero desilusionado en su cárcel, pero aun entonces tiene un consuelo: piensa que el que todo lo puede también puede con un nuevo milagro venir hasta él y hace con todo fervor la comunión espiritual, encontrando en ella el bálsamo divino al mismo tiempo que la fortaleza para seguir crucificado con Cristo.

No puedo continuar... Allá lejos en las regiones de China la divina Eucaristía ha encendido una gran luz que al mismo tiempo que ilumina, sostiene y consuela a tantos Misioneros y cristianos perseguidos, convirtiéndose en fuente de paz para las almas y esperanzas de paz para la Iglesia. Unamos nuestras súplicas a las de tantos encarcelados por la fe y repitamos: Corazón eucarístico de Jesús, da el triunfo a tu Iglesia ... da la paz al mundo ...